Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   Feb 9, 2026 - 5:14 pm
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Las tensiones en torno a la Asociación Público-Privada (APP) encargada de la renovación y administración del estadio El Campín de Bogotá han sacudido la estabilidad de una de las mayores obras de infraestructura previstas en la ciudad. De acuerdo con lo informado por Valora Analitk, el grupo británico ERG International Group, aliado clave en la ingeniería del proyecto estimado en COP 2,4 billones, estaría reconsiderando su permanencia en el esquema asociativo. Esta inquietud surgió tras la reciente adquisición del 51 % de la participación en la concesión por parte de Corficolombiana, vinculada al grupo económico de Sarmiento Angulo, y ha provocado un ambiente de incertidumbre entre los actores involucrados.

Según explicó Juan Jiménez, director para Latinoamérica de ERG International Group, las condiciones del negocio han cambiado a raíz de la llegada de Corficolombiana como socio mayoritario, lo cual obliga al grupo británico a reevaluar sus intereses en el proyecto. Jiménez aclaró, sin embargo, que la disposición al diálogo se mantiene, y continúan atentos a cualquier modificación que suponga su participación dentro de la asociación público-privada. Por el momento, ni Sencia —la nueva administradora del estadio— ni Corficolombiana han hecho declaraciones oficiales sobre las preocupaciones manifestadas por ERG International Group.

El fondo del debate tiene lugar en un contexto de cambios importantes en la gestión del estadio. Durante décadas, y hasta mediados de 2024, El Campín estuvo bajo la administración pública del Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), organismo que obtenía más de COP 10.000 millones anuales en ingresos por boletería y eventos, destinados al mantenimiento de parques y escenarios deportivos de Bogotá. Sin embargo, con la administración de Enrique Peñalosa en 2018 tomó forma el proyecto de transformación del estadio, pasando de un espacio netamente público a la modalidad de asociación público-privada.

Bajo el nuevo modelo, el contrato fue suscrito en 2024 con Sencia S.A.S., un “vehículo concesionario” conformado por nueve empresas, incluidas tres españolas y una colombo-panameña. Esta estructura dejó cuestionamientos cuando el Distrito reconoció más de COP 20.000 millones en costos de estructuración a una firma relacionada con el grupo finalmente encargado del contrato. Además, el Distrito dejó de recibir utilidades netas y pasó a obtener apenas el 1 % de los ingresos por boletería durante los primeros 15 años, y de ese porcentaje solo el 0,2 % es de libre destinación para el gobierno local.

Sumado al contexto financiero y societario, surgen críticas relacionadas con el estado actual del césped del estadio, elemento fundamental del histórico escenario deportivo y objeto recurrente de debates en medios como El Espectador, dado que ahora la gestión está bajo la firma Sencia. Esta situación ha puesto aún más en el centro de la discusión las transformaciones, ventajas y desventajas del nuevo modelo de manejo de El Campín, especialmente en cuanto a la distribución de espacios entre deporte y entretenimiento, ya que solo el 31 % del área estará dedicada al deporte, mientras que el 68 % se enfocará en actividades de entretenimiento.

¿De qué manera afecta a la ciudad el cambio en el modelo de gestión del estadio El Campín?

La gestión del estadio El Campín ha cambiado de manera significativa desde la transición de un modelo completamente público hacia una asociación público-privada. Antes, los ingresos generados por eventos y actividades deportivas favorecían directamente a la administración distrital y a la ciudad, contribuyendo al mantenimiento de otros espacios deportivos y recreativos gestionados por el IDRD. Ahora, la participación mayoritaria de actores privados y la transformación del modelo contractual impactan en la proporción de los beneficios recibidos por el ente público, así como en la priorización de los usos que se le da al estadio.

Este giro también ha abierto la puerta a preguntas sobre la transparencia y los verdaderos efectos para la ciudadanía de Bogotá en el largo plazo. El énfasis en proyectos de entretenimiento sobre el uso deportivo y la disminución directa de ingresos para el Distrito se presentan como aspectos que la sociedad civil, las autoridades locales y los medios siguen observando de cerca, especialmente ante los cambios recientes en la titularidad y la administración del proyecto.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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