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Cada semana, tras los intensos fines de semana llenos de actividades físicas, recreativas y culturales desarrolladas bajo la estrategia “Bogotá, mi Ciudad, mi Casa”, el Parque Metropolitano Simón Bolívar experimenta una transformación integral impulsada, en parte, por el trabajo de Luz Marina, miembro de la Asociación de Recicladores de Bogotá (ARB). Desde el amanecer del lunes, Luz Marina se encarga de recoger los residuos dispersos por los innumerables visitantes que acuden al parque. Este esfuerzo no solo contribuye a mantener el entorno limpio y digno, sino que es una muestra palpable del papel fundamental que los recicladores desempeñan en la protección del espacio público, según lo relatado por fuentes del Distrito y la Alcaldía de Bogotá.
La labor de recolección es seguida por una meticulosa clasificación de los desechos: separamos los aprovechables, los orgánicos y los no reutilizables. Gracias a esta rutina, el impacto ambiental de la presencia humana se mitiga semana tras semana, ya que la recolección puede sumar entre 800 y 900 kilogramos de residuos, una cantidad significativa considerando la magnitud de los eventos que allí se celebran y el flujo constante de personas, datos confirmados por el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD).
El Simón Bolívar es mucho más que un espacio verde; se ha convertido en el epicentro de grandes encuentros como los festivales Estéreo Picnic y Cordillera, jornadas deportivas, ferias y eventos familiares que reúnen cerca de cinco millones de visitantes cada año, de acuerdo con cifras del IDRD. Esta condición lo posiciona como un referente turístico y deportivo nacional, pero también impone grandes desafíos en términos de sostenibilidad y manejo de residuos.
La articulación entre la Alcaldía Mayor de Bogotá y el IDRD ha promovido estrategias para el aprovechamiento de residuos, encaminadas a lograr la carbono neutralidad. En 2025, estos esfuerzos fueron reconocidos oficialmente con el Premio ‘Sello Verde de Verdad’, entregado tras una verificación por parte de Versa, entidad experta en certificación medioambiental.
La distinción no solo resalta el compromiso de Bogotá con la regeneración ecológica, sino que acredita que el parque cumple con la exigente norma NTC ISO 14064-1, la cual establece directrices internacionales para la cuantificación, reducción y compensación de gases de efecto invernadero. La operación diaria de Luz Marina no se limita a recoger residuos: emplea un bicicargador eléctrico, sin emisiones, facilitado a través de la organización Biocirculo, subrayando la importancia de los medios de transporte amigables con el medio ambiente.
Materiales como el cartón, cristal y plástico predominan entre los recuperados, y el proceso no termina hasta que la carga llega al centro de acopio del parque, donde se lleva a cabo su clasificación para un posterior aprovechamiento en la ciudad. Así, la sostenibilidad del Simón Bolívar sólo es posible con la colaboración de la ciudadanía, las autoridades y las organizaciones de recicladores, convirtiendo al parque en un modelo de gestión ambiental responsable, tanto para Bogotá como para otros territorios de Latinoamérica.
¿Por qué es relevante que el Parque Simón Bolívar haya obtenido la certificación de carbono neutralidad?
La obtención de la certificación de carbono neutralidad por parte del Parque Simón Bolívar es un hecho relevante porque posiciona a Bogotá como una ciudad comprometida con la lucha contra el cambio climático y la gestión responsable del espacio público. La norma NTC ISO 14064-1, que respalda dicha certificación, valida internacionalmente los esfuerzos de reducción y compensación de emisiones de gases de efecto invernadero, lo que refuerza tanto la reputación del parque como la de la ciudad en sostenibilidad.
Además, este reconocimiento sirve como ejemplo para otros espacios urbanos y promueve la adopción de prácticas responsables en eventos masivos, incentivando la participación ciudadana y la innovación en procesos de reciclaje y movilidad sostenible. La experiencia del Simón Bolívar demuestra que el trabajo colaborativo y la conciencia ambiental pueden traducirse en resultados concretos con impacto nacional e internacional.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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