Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   Feb 24, 2026 - 4:26 pm
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La Secretaría de Educación de Bogotá se pronunció tajantemente frente al paro docente de 24 horas que la Asociación Distrital de Educadores (ADE) convocó para el 12 de marzo. Desde la administración distrital, la secretaria Isabel Segovia manifestó que esta jornada de protesta carece de justificación suficiente y pone en riesgo el derecho fundamental a la educación de niños, niñas y jóvenes en la ciudad. Según declaraciones recogidas por El Espectador, Segovia advirtió sobre el incremento de las brechas educativas y la afectación de las trayectorias escolares que produce la suspensión de clases, acentuando que defender la educación pública no debe implicar sacrificar el tiempo destinado al aprendizaje dentro del aula.

Uno de los puntos principales que la Secretaría subrayó fue la desmentida de los señalamientos de la ADE acerca de presuntas reducciones en los grados de primeros niveles de escolaridad y en el número de orientadores escolares. Segovia aclaró que no existe ningún proceso de privatización ni de eliminación de los grados de jardín y prejardín; por el contrario, afirmó que estos grados han sido fortalecidos con una ampliación de horarios y mejoras en la atención integral. Sobre los orientadores escolares, la Secretaría aseguró que en la actual administración se vincularon 277 nuevos profesionales, alcanzando un total de 1.750 en el Distrito, lo que equivale a un orientador por cada 350 estudiantes, cifra por encima del promedio nacional.

En respuesta a inquietudes sobre el desarrollo institucional y su posible relación con el paro, la Secretaría indicó que mantiene conversaciones con los rectores de colegios para determinar la modalidad más adecuada. Se insistió en que estas circunstancias no constituyen justificación para la interrupción de las actividades académicas. Asimismo, la autoridad educativa reiteró el respeto al derecho a la protesta, pero instó a que las manifestaciones docentes se lleven a cabo fuera del horario escolar. Los maestros que participen en el paro durante la jornada académica deberán reponer el tiempo el sábado 14 de marzo, bajo advertencia de sanciones administrativas en caso de incumplimiento.

Por parte del magisterio, la ADE sostiene que la motivación principal del paro radica en la ausencia de avances significativos en las negociaciones, el cierre de aulas de apoyo y problemas de seguridad para los docentes. Su presidenta, Aura Nelly Daza, subraya que la movilización se orienta a la defensa de la educación pública y a visibilizar problemáticas estructurales dentro de los colegios del Distrito.

Un aspecto de alto impacto es la pérdida acumulada de tiempo escolar debida a los paros docentes. De acuerdo con un estudio liderado por Hernando Bayona, Tatiana Rodríguez y Andrea García de la Universidad Nacional, entre 2012 y 2024, el estudiantado de los colegios públicos de Bogotá perdió en promedio 182 días hábiles de clase, cifra que representa 1,01 años completos del calendario escolar. Este déficit resulta especialmente preocupante en contextos sociales vulnerables, donde la interrupción de la educación repercute de manera más profunda en el rendimiento académico y las oportunidades futuras de los jóvenes.

La investigación, citada por El Espectador, también enfatiza que la reposición de clases concentrada en jornadas como los sábados no logra equiparar el aprendizaje que se pierde por la falta de continuidad en el aula. Más aún, resalta que la reducción prolongada del tiempo escolar puede traducirse en un futuro en menores ingresos laborales y mayores dificultades familiares, afectando de forma más severa a los hogares de bajos recursos económicos.

En este contexto de tensiones entre el cumplimiento del calendario académico y las demandas del magisterio, la Secretaría de Educación reitera su posición: garantizar la normalidad escolar sigue siendo una prioridad insoslayable. El diálogo abierto en los próximos días será determinante para resolver si la jornada de paro prevista finalmente se ejecuta o encuentra vías de concertación alternativas.

¿Qué implica para los estudiantes la pérdida de días escolares debido a paros?

Esta pregunta es relevante para comprender el alcance de las interrupciones en el calendario académico y cómo afectan directamente al proceso de formación de los estudiantes. El estudio de la Universidad Nacional, referenciado en El Espectador, establece que las ausencias acumuladas durante los paros equivalen a más de un año completo perdido de enseñanza, un fenómeno que tiene consecuencias académicas y sociales.

Perder continuidad en el aula dificulta el cumplimiento de los programas oficiales y genera vacíos de aprendizaje, especialmente en estudiantes de contextos más vulnerables. Según los investigadores, la falta de clases puede disminuir el rendimiento, acentuar la deserción y limitar las posibilidades de desarrollo futuro, constituyendo un desafío serio para la garantía del derecho a la educación en Bogotá.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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