Por: Portal Bogotá

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Este artículo fue curado por pulzo   Mar 8, 2026 - 6:33 am
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En Bogotá, las oportunidades de aprendizaje y crecimiento personal se materializan en iniciativas como las que desarrolla el programa “Bogotá, mi Ciudad, mi Casa”. Allí, diversas personas pueden participar en cursos enfocados en fortalecer habilidades, como el arte del macramé, una técnica donde se enlazan cuerdas a través de nudos para crear piezas decorativas. Este espacio de formación ha sido especialmente significativo para Sandra Medina Boada y Magaly Segura, dos mujeres con discapacidad visual que han encontrado en el macramé una forma de expresión y superación.

Ambas mujeres residen en la localidad de Puente Aranda y son beneficiarias de los cursos que se imparten en el Centro de Desarrollo Comunitario José Antonio Galán, gracias a una alianza con el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA). Pese a los desafíos que implica la discapacidad visual, Sandra y Magaly han demostrado que el compromiso y la pasión pueden abrir caminos a la autonomía y empoderamiento a través de actividades manuales como el macramé.

El testimonio de Sandra, habitante de la Urbanización Bosque de los Comuneros, muestra el valor del acompañamiento familiar y del apoyo de su perra guía, Violeta, quien desde hace siete años le brinda una mayor seguridad y autonomía al desplazarse. Sandra afirma que la perseverancia y el apoyo de su esposo han sido cruciales en su proceso, subrayando que, aunque enfrentan la vida solos, trabajan juntos para salir adelante.

Por otro lado, Magaly, quien vive en el barrio Colón y llega al centro comunitario junto a su esposo y nieta, resalta la importancia de la empatía y la paciencia de la instructora, así como la solidaridad de sus compañeras de curso. La inclusión experimentada en el grupo ha sido clave para su bienestar y motivación. Tanto Sandra como Magaly recalcan que la discapacidad no constituye un obstáculo para cumplir metas, invitando a otras personas con discapacidades a buscar actividades que les permitan desarrollarse plenamente.

Bajo la dirección de Mery Páez Pineda, instructora del SENA y diseñadora de modas, el grupo de 35 tejedoras—incluyendo a Sandra y Magaly—elabora cojines, tapetes, tapices y otras piezas de lencería para el hogar. Páez Pineda destaca la dedicación de sus estudiantes y cómo, gracias al ambiente de paciencia y cariño, se confirma que las limitaciones frecuentemente se encuentran en la mente más que en las circunstancias físicas.

¿Qué es el macramé y cómo puede contribuir al bienestar de personas con discapacidad visual?

El macramé es una técnica artesanal que consiste en anudar cuerdas o hilos para crear diseños funcionales o decorativos, como bolsos, tapices o cojines. Esta práctica fomenta la destreza manual, la creatividad y el enfoque en los detalles, aspectos que resultan especialmente valiosos para personas con discapacidad visual, ya que les permite explorar texturas y formas a través del tacto. Además, el aprendizaje de macramé en un entorno inclusivo puede fortalecer la autoestima y promover la participación activa en la comunidad.

La relevancia de abordar esta pregunta radica en la evidencia que ofrecen experiencias como la de Sandra y Magaly. Sus historias, recopiladas a través de entrevistas citadas en la cobertura de “Bogotá, mi Ciudad, mi Casa”, ilustran cómo iniciativas de formación inclusivas impulsan no solo el desarrollo de habilidades artísticas, sino también la integración social y el bienestar emocional de quienes enfrentan barreras asociadas a la discapacidad.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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