El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
Hernán Clavijo ha sido una figura representativa en Modelia, desempeñándose desde hace más de cincuenta años como vocero de la comunidad. Su labor ciudadana se ha centrado en buscar alternativas para transformar la imagen de este sector de Bogotá, frecuentemente relacionado con la vida nocturna y el bullicio que implican las discotecas. Clavijo plantea la dificultad que enfrentan miles de residentes quienes conviven a diario con la incomodidad del ruido constante, una carga que considera inequitativa en comparación con el resto de la ciudad, especialmente si, como defiende, existen formas de distribuir espacios de esparcimiento para que no afecten la calidad de vida de los vecinos.
Este malestar resurge en Modelia, una de las diecinueve zonas designadas por la administración de Bogotá para permitir la fiesta hasta las cinco de la mañana. Sin embargo, la tensión entre quienes reclaman su derecho al descanso y el sector que defiende la economía nocturna —que aboga por una apertura 24 horas— se agudiza ante la reciente regulación implementada en 2024. Según reporta El Espectador, la nueva medida establece un límite hasta las tres de la mañana para la actividad nocturna, salvo en zonas especiales, lo que ha provocado opiniones divididas y un debate abierto sobre qué tipo de ciudad desean sus habitantes.
A pesar de ser catalogada frecuentemente como cosmopolita, Bogotá aún enfrenta barreras estructurales que dificultan su consolidación como ciudad nocturna. Elementos como la oferta limitada y la precariedad en servicios de transporte y seguridad chocan con la intención de ampliar los horarios de rumba. La discusión revela que, mientras para unos la fiesta continua representa progreso y vitalidad económica, para otros supone un sacrificio de su tranquilidad y bienestar.
Dentro de su testimonio, Clavijo enfatiza una problemática adicional: Modelia no solo concentra viviendas, sino que también es sede de numerosas instituciones educativas. Entre ellas se encuentra el Liceo Navarra, colegio que considera un pilar académico y que, como recuerda, está ubicado dentro de un área que debería estar protegida según el Decreto 825, el cual restringe la presencia de establecimientos de alto impacto a menos de 200 metros de recintos educativos. Esta situación, advierte, vulnera tanto el entorno de aprendizaje como la tranquilidad de las familias que eligieron el sector por su carácter residencial y educativo.
La perspectiva de Clavijo evidencia cómo las políticas urbanas deben equilibrar los intereses empresariales con las necesidades de los habitantes, especialmente en zonas donde la convivencia entre la vida nocturna y la vida diaria se vuelve cada vez más compleja. Así, Modelia representa un caso paradigmático sobre los retos de Bogotá para redefinir sus dinámicas urbanas, procurando que la apertura al entretenimiento nocturno no pase por alto el derecho al descanso, la seguridad y la calidad educativa.
¿Qué establece el Decreto 825 sobre la protección de áreas educativas frente a establecimientos nocturnos?
La inquietud sobre cómo la normativa local protege a los entornos educativos del impacto de la vida nocturna es fundamental en el contexto urbanístico de Bogotá. Según lo relatado por Clavijo y documentado por El Espectador, el Decreto 825 estipula una distancia mínima de 200 metros entre colegios u otras instituciones educativas y establecimientos catalogados como de alto impacto —aquellos que, por ejemplo, operan como discotecas o bares con horarios extendidos—. Esta normatividad busca salvaguardar la tranquilidad, el ambiente de aprendizaje y la seguridad de comunidades escolares cercanas.
Esta pregunta es relevante debido a que, como muestra el caso de Modelia, la presencia de bares o discotecas cerca de instituciones educativas no solo genera conflictos con residentes, sino que también impacta directamente la vida escolar. Las voces comunitarias insisten en que el cumplimiento estricto de la normativa es crucial para evitar afectaciones que trasciendan el ruido y comprometan la integralidad de los servicios educativos y la calidad de vida en sectores tradicionalmente residenciales.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Pulzo.com se escribe con Z
LO ÚLTIMO