Bogotá cuenta con un espacio de información muy completo donde la ciudadanía, residentes y extranjeros pueden consultar la información que les interesa sobre Bogotá, su historia, sus localidades, la gestión y principales noticias de la Administración Distrital.
El esfuerzo por reducir las brechas sociales en Bogotá se refleja en historias como la de Alberto Rodríguez, un hombre de 62 años con discapacidad visual que ha enfrentado numerosos desafíos en su vida cotidiana. Desde hace más de dos años, Alberto reside en un inmueble tipo pagadiario, una forma de alojamiento popular en sectores de pocos recursos, ubicado en el barrio Boston, dentro de la localidad de Fontibón. Su sustento diario proviene de la venta de bolsas para la basura y dulces, actividad que realiza con la ayuda de su bastón y el apoyo de una comunidad que lo conoce por su actitud tranquila y agradecida. A pesar de las dificultades asociadas a su discapacidad, Alberto transmite felicidad y optimismo en cada encuentro, y se ha ganado el aprecio de sus vecinos, quienes suelen invitarlo a compartir un café acompañado de sus galletas favoritas.
No obstante las limitaciones que implica su movilidad y el miedo a perderse, su vida se desarrolla en un perímetro reducido cercano a su vivienda. En este escenario, el programa “Bogotá, mi Ciudad, mi Casa” ha desempeñado un papel fundamental al identificar y caracterizar a residentes como Alberto, quienes requieren atención específica. Fue gracias a la Estrategia en Pagadiarios, gestionada por la Secretaría de Integración Social, que Alberto accedió a un bono monetario mensual. Este aporte lo destina principalmente a cubrir parte del valor del arriendo y a la compra de alimentos, facilitando su subsistencia. Próximamente, también tendrá acceso gratuito al sistema de transporte público TransMilenio, beneficio que utilizará en sus desplazamientos regulares al médico.
La dinámica diaria de Alberto ilustra las condiciones precarias en las que viven muchas personas en la ciudad. De los aproximadamente 30 mil pesos que logra obtener cada día con su trabajo informal, destina la mitad al pago de la habitación en el pagadiario, mientras que el resto cubre sus necesidades personales. Su habitación, ubicada en el primer piso y cerca del patio central de la casona, le proporciona una relativa estabilidad y cierta independencia, a pesar de las adversidades.
La Secretaría de Integración Social, encabezada por Roberto Angulo, ha destacado la fortaleza del tejido social existente en el pagadiario donde Alberto reside. La visita del propio secretario permitió constatar la presencia de lazos de solidaridad entre las quince personas que cohabitan en el inmueble. Expresamente, se subrayó el ambiente de tranquilidad y apoyo que experimenta Alberto, una situación inusual en este tipo de alojamientos temporales, donde la vulnerabilidad suele ir acompañada de inseguridad y aislamiento.
Así, la intervención del Estado a través de programas específicos no solo presta asistencia económica, sino que también fortalece redes de apoyo entre los habitantes más vulnerables, quienes encuentran en la solidaridad vecinal un recurso tan valioso como las ayudas monetarias. Estos testimonios evidencian la necesidad de implementar políticas públicas enfocadas en la equidad y la inclusión social, especialmente para quienes enfrentan barreras físicas y socioeconómicas en su vida diaria.
¿Qué es un pagadiario y por qué resulta significativo en la vida de personas como Alberto Rodríguez?El término “pagadiario” se refiere a un tipo de alojamiento donde las personas pagan el arriendo de manera diaria, lo que facilita el acceso a vivienda para quienes no cuentan con ingresos estables ni garantías para alquileres convencionales. Este modelo se ha popularizado en sectores de bajos recursos de ciudades como Bogotá y, aunque suele ofrecer condiciones mínimas de habitabilidad, representa la única posibilidad de techo para muchas personas en situación vulnerable.
En el caso de Alberto Rodríguez, vivir en un pagadiario no solo le ha permitido contar con un espacio propio y cercano a su red social, sino que también le ha facilitado el acceso a la ayuda institucional cuando más lo ha necesitado. Sin embargo, esta modalidad habitacional expone a sus residentes a riesgos de inestabilidad y a dificultades para acceder a servicios básicos y de salud, haciendo indispensable la intervención de iniciativas como las implementadas por la Secretaría de Integración Social.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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