Por: El Espectador

El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.

Este artículo fue curado por pulzo   Mar 29, 2026 - 2:00 pm
Visitar sitio

Luego de semanas aguardando la resolución de los ajustes finales, el corredor de la carrera Séptima en Bogotá inicia su etapa definitiva. Este lunes 30 de marzo, las obras comienzan formalmente en el tramo norte, marcando el punto de partida para uno de los proyectos viales más relevantes en la capital, según reporta El Espectador. El primer segmento a intervenir corresponde a la vía entre las calles 119 y 121, dentro del rango más extenso que va de la calle 99 a la 127, orientado principalmente hacia la construcción de un carril exclusivo para el sistema de transporte masivo TransMilenio. Se trata de una apuesta por reorganizar la movilidad en una de las arterias urbanas de mayor flujo ciudadano.

Esta fase inicial implica la intervención de unos 250 metros de vía, con una duración aproximada de dos meses. Para iniciar, se llevarán a cabo excavaciones controladas en busca de vestigios arqueológicos, una exigencia legal previa a cualquier obra de gran envergadura. Si no se encuentran elementos patrimoniales, los trabajos proseguirán con la remoción de la carpeta asfáltica y la construcción de una subestructura robusta, capaz de soportar la exigencia del alto tráfico característico de la Séptima.

A diferencia de otros proyectos, esta intervención no contemplará el cierre total de la vía. Se mantendrán disponibles al menos dos carriles en cada sentido, intentando mitigar las molestias sobre la movilidad bogotana. Sin embargo, se prevén contratiempos, en particular durante las horas de mayor congestión, dada la alta densidad de tránsito en ese corredor. El Espectador enfatiza que se trata de una meta ambiciosa: transformar sustancialmente no solo la circulación de vehículos, sino también la experiencia y el entorno del espacio público.

Uno de los componentes que más debate ha suscitado es el ambiental. Según cifras citadas por la Alcaldía de Bogotá, el proyecto prevé la siembra de 4.388 nuevos árboles, en su mayoría especies nativas como cedro, nogal o roble. Paralelamente, se reubicarán 628 árboles y 383 recibirán cuidado especializado. Por otro lado, serán retirados 1.586 árboles cuya condición no permite su traslado, cifra que, de acuerdo con la administración, representa una disminución comparada con versiones anteriores de los planos. A pesar de estas medidas, grupos ciudadanos preocupados por el tratamiento del arbolado urbano convocaron a un plantón en señal de protesta en la calle 119, frente al centro médico de La Sabana, reflejando la tensión entre desarrollo urbano y conciencia ambiental.

El inicio de esta obra señala el arranque de un proceso prolongado que pretende revolucionar la movilidad sobre la Séptima con la incorporación de TransMilenio. El Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) ya trabaja en el denominado tramo 3, correspondiente a los tres subgrupos adjudicados. Entretanto, el futuro de los tramos ubicados al sur de la calle 99 permanece incierto, pues, como subraya El Espectador, resta ver si la administración de Carlos Fernando Galán podrá culminar los ajustes y evitar la posibilidad de una nueva licitación desierta, fenómeno que ha afectado la continuidad de este ambicioso proyecto urbano.

¿Qué implica técnicamente la construcción de un carril exclusivo para TransMilenio?

La construcción de un carril exclusivo para TransMilenio involucra tareas específicas que exceden la simple repavimentación. En el caso del corredor de la Séptima, según lo expuesto por la administración y reportado por El Espectador, se contempla el fresado del pavimento existente, la excavación y la edificación de una base estructural más sólida, adecuada para soportar el peso y la frecuencia de los buses articulados de alta capacidad.

Estos trabajos requieren procedimientos rigurosos que garanticen la durabilidad del carril y la seguridad de los usuarios del sistema. Además, el cumplimiento de normas ambientales y patrimoniales es fundamental, como lo demuestra la necesidad de buscar materiales arqueológicos antes de proceder con fases más profundas de construcción. Esta serie de pasos ayuda a asegurar una infraestructura eficiente a largo plazo, destinada a mejorar la circulación y la calidad del transporte público en la ciudad.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

* Pulzo.com se escribe con Z

LO ÚLTIMO