Bogotá cuenta con un espacio de información muy completo donde la ciudadanía, residentes y extranjeros pueden consultar la información que les interesa sobre Bogotá, su historia, sus localidades, la gestión y principales noticias de la Administración Distrital.
Las obras de infraestructura en el suroccidente de Bogotá siguen tomando impulso, especialmente a partir del avance en los puentes vehiculares ubicados en la intersección de la avenida NQS con la avenida Bosa. Este proyecto, bajo la supervisión del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) y su director Orlando Molano, se ha consolidado como una pieza estratégica para mejorar no solo la movilidad sino también la seguridad vial y la calidad de vida en la ciudad, según la información dada a conocer por el portal oficial “Bogotá, mi Ciudad, mi Casa”. Actualmente, la ejecución de la obra ha alcanzado el 40 %, superando las dificultades iniciales que durante cinco años frenaron el desarrollo por problemas en la adquisición de predios.
Una de las principales barreras superadas fue la adquisición del predio de Almagrario, situado en la zona suroriental del proyecto. El propio director del IDU manifestó que este terreno representaba el mayor desafío para avanzar con rapidez en la construcción. Hasta la fecha de la entrega material del predio, el avance era únicamente del 7 %. Sin embargo, tras resolver este inconveniente el 17 de diciembre de 2025, según lo informado por el IDU, la obra pudo acelerarse significativamente, permitiendo proyectar que parte de los puentes estarían habilitados durante el año en curso.
Tras la adquisición y demolición del predio, actualmente se adelantan trabajos con las empresas de servicios públicos, que resultan indispensables antes de poner el espacio a disposición del contratista. El avance de la obra también comprende la cimentación y las superestructuras de los puentes y sus orejas, la instalación de redes, la adecuación de la estructura vial y el mejoramiento del espacio público en la avenida Las Torres, lo que evidencia la magnitud y alcance del proyecto que abarca tanto la infraestructura vial como peatonal.
Asimismo, el IDU proyecta que para el primer semestre del año 2026, la avenida Las Torres estará culminada y se dará inicio a la instalación de redes mediante el sistema de pipe jacking. Este método, que permite colocar tuberías sin la necesidad de abrir zanjas, facilita que los trabajos no interfieran significativamente con el tránsito vehicular ni con el paso peatonal en las superficies intervenidas, un aspecto relevante para una metrópoli con alta densidad de tráfico.
El proyecto integral no solo contempla la construcción de dos puentes vehiculares y uno peatonal que conectarán límites entre Bosa y Ciudad Bolívar, sino también el desarrollo de un acceso exclusivo a la Terminal del Sur y la prolongación de la avenida Las Torres entre la calle 65 Sur y la avenida Bosa. De acuerdo con el reporte del IDU, estas obras están enfocadas en mitigar problemas de congestión y optimizar los tiempos de desplazamiento derivados del uso de semáforos y señales viales en esa concurrida intersección.
No obstante, el progreso de este proyecto depende de la sucesiva coordinación con entidades de servicios públicos y del cumplimiento de los cronogramas, buscando responder a las exigencias de movilidad de una de las zonas con mayor crecimiento en Bogotá. En síntesis, la transformación de este corredor vial representa un paso fundamental para la conectividad y el desarrollo urbano del suroccidente de la ciudad, respaldada por el seguimiento y la información institucional proporcionada por el IDU y la Alcaldía Mayor.
¿Qué significa “pipe jacking” en la construcción de redes?
El término “pipe jacking” aparece en el contexto del avance de las obras en la intersección de la NQS con la avenida Bosa. Se trata de una técnica de ingeniería utilizada para la instalación de tuberías a través de la perforación subterránea, evitando la necesidad de abrir zanjas en la superficie. Esto resulta especialmente importante en zonas donde se busca mantener la movilidad vehicular y peatonal durante la ejecución de grandes proyectos de infraestructura.
Para la capital colombiana, la aplicación de “pipe jacking” permite que la modernización de las redes de servicios públicos se lleve a cabo sin una interrupción significativa de la vida cotidiana. Además, agiliza los tiempos de intervención y minimiza el impacto ambiental y logístico, contribuyendo al desarrollo sostenible y al bienestar de las comunidades aledañas a la zona intervenida.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Pulzo.com se escribe con Z
LO ÚLTIMO