El portavoz Rupert Colville calificó de “profundamente preocupante” la situación concreta del departamento del Cauca, donde al menos 13 activistas de derechos humanos han sido asesinados desde el comienzo del año, tres de ellos en los últimos días.

“Hugo de Jesús Giraldo, un líder social, fue asesinado el 22 de abril en Santander de Quilichao, y el pasado fin de semana murieron otros dos líderes sociales, Mario Chilhueso y Teodomiro Sotelo”, detalló Colville en rueda de prensa.

El portavoz indicó que tras este tipo de crímenes se encuentra un creciente número de grupos armados y bandas criminales que compiten por el control de actividades ilegales en ese territorio.

La cuarentena para frenar la expansión del coronavirus causante de la COVID-19 “parecen haber agravado una situación que ya antes era violenta y volátil”, ya que los grupos armados intentan aprovecharse del confinamiento para aumentar su presencia y control en el territorio, explicó.

La Oficina de la ONU para los Derechos Humanos también ha registrado un aumento del acoso y las amenazas contra agricultores, pueblos indígenas y afrodescendientes en Cauca, y una intensificación de los incidentes armados entre las bandas armadas y las fuerzas de seguridad.

“Pedimos a todos los involucrados en esta violencia que detengan los enfrentamientos, en línea con la petición del secretario general de Naciones Unidas (Antonio Guterres) de un alto el fuego mundial para poder implementar las medidas de prevención de la COVID-19”, señaló el portavoz.