Trump adoptó las medidas en su último día en el poder, a horas de que asuma la presidencia el demócrata Joe Biden.

En un comunicado de la Casa Blanca, Trump dijo que “la situación de deterioro dentro de Venezuela justifica el aplazamiento de la expulsión de los ciudadanos venezolanos que se encuentran presentes en los Estados Unidos”.

El todavía mandatario consideró que su decisión, de la que se pueden beneficiar los venezolanos que permanezcan en el país hasta este miércoles 20 de enero, responde al “interés de la política exterior de Estados Unidos“.

La medida tiene algunas excepciones y no aplicará a las personas que hayan sido deportadas con anterioridad o que hayan sido condenadas por un crimen o dos delitos menores.

Venezolanos irregulares también tendrán permisos especiales de trabajo

Además de ordenar la suspensión de las deportaciones, el todavía presidente aprobó “autorizaciones de empleo para extranjeros cuya expulsión haya sido aplazada”, mientras dure dicho aplazamiento.

La decisión de Trump supone un guiño a la comunidad venezolana en Estados Unidos, en su mayoría residente en Florida, que le ha respaldado durante estos cuatro años por su posición contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Este mismo martes, Washington aprobó nuevas sanciones económicas contra Caracas, esta vez para miembros de una supuesta red cuyo objetivo era comercializar crudo venezolano evadiendo las penalizaciones estadounidenses.

Desde su llegada a la Casa Blanca, en 2017, el gobierno de Trump ha impuesto numerosas rondas de sanciones económicas contra el ejecutivo de Maduro, al que considera “ilegítimo”. También ha sido uno de los aliados más fieles del líder opositor venezolano Juan Guaidó, al que en 2019 reconoció como presidente legítimo de la nación caribeña.

El gobierno de Venezuela espera que Biden tenga “atisbos de decencia”, cumpla con el derecho internacional y establezca “canales diplomáticos de diálogo respetuoso”.