“Nos están haciendo, más o menos, lo que los nazis le hicieron a los pueblos de Europa en los años 40, lo que los nazis le hicieron al pueblo judío, así lo denuncio. Donald Trump le hace a Venezuela lo que Hitler les hizo al pueblo judío, perseguirlo, allanarlo, bloquearlo“, zanjó el líder socialista.
Maduro reiteró que EE. UU. “persigue” las importaciones, exportaciones y cuentas bancarias de Venezuela y remarcó que tiene un plan para enfrentar el “bloqueo” de la Administración de Trump.
“No more Trump” (no más Trump), insistió el dictador, una frase que el oficialismo usa como bandera para rechazar el bloqueo a los bienes estatales venezolanos en suelo estadounidense ordenado por el presidente estadounidense.
Señaló también que su vicepresidente económico, Tareck el Aissami, acusado de narcotráfico por EE. UU., es el funcionario “más perseguido” de su “gobierno” por parte del “imperialismo”.
Afirmó que Estados Unidos lo “persigue” porque ha sido el ministro de Interior (2008-2012) de “la historia de Venezuela” que “más golpes” le dio “al narcotráfico internacional”.
“El narcotráfico internacional tiene vínculos en el poder de Estados Unidos y todo lo que hace es para vengarse de un hombre como Tareck, que siendo joven no le tuvo miedo a las mafias y se le fue de frente“, agregó.
El pasado julio, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. (ICE) incluyó en su lista de fugitivos más buscados a El Aissami, acusado de narcotráfico internacional.
El régimen de Maduro reaccionó rechazando lo que consideró como un “permanente acoso”, mientras que el vicepresidente económico calificó de “agresión criminal” la acusación de EE. UU.
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
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