“Pienso que ellos quieren hacer la paz. Pienso que es tiempo”, dijo Trump durante un mitin político en Pennsylvania, agregando que él confía en el compromiso de Corea del Norte de detener sus lanzamientos de misiles mientras las partes discuten el encuentro histórico que debe tener próximamente con el líder norcoreano Kim Jong-un.

El presidente estadounidense había dicho justo antes de volar a Pennsylvania que estaba convencido de que ese encuentro se sellará con “enorme éxito”.

“Pienso que (las conversaciones con) Corea del Norte irán muy bien, pienso que tendremos un enorme éxito. Pienso que esto será algo muy exitoso. Tenemos mucho apoyo”, dijo Trump a periodistas antes de partir de la Casa Blanca.

“La promesa es que no dispararán cohetes entretanto, y están evaluando la desnuclearización. Eso sería grandioso”, añadió.

El artículo continúa abajo

Un poco más temprano, Trump destacó en Twitter que “Corea del Norte no ha realizado una prueba de misil desde el 28 de noviembre de 2017”.

También en la red social, el presidente de Estados Unidos recordó su conversación telefónica del viernes con su homólogo chino, Xi Jinping.

“El presidente Xi me dijo que aprecia que Estados Unidos trabaje para resolver el problema diplomáticamente, en lugar de optar por la alternativa inquietante. China continúa ayudándonos”, escribió el mandatario.

La Casa Blanca había anunciado el viernes que ambos jefes de Estado “se comprometieron a mantener la presión y las sanciones hasta que Corea del Norte dé pasos concretos hacia una desnuclearización completa, verificable e irreversible”.

Con AFP

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.