Por: El Colombiano

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Este artículo fue curado por pulzo   Abr 9, 2026 - 7:33 pm
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El Estrecho de Ormuz, considerado uno de los corredores marítimos más importantes para el transporte de petróleo y gas a nivel mundial, fue escenario de una crisis sin precedentes tras el anuncio de un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán. Pese al acuerdo revelado por ambos países, la tensión no disminuyó y la zona quedó prácticamente paralizada cuando las autoridades iraníes confirmaron el cierre total del paso. Este cierre obligó a numerosos buques petroleros a interrumpir sus travesías, lo que evidenció la fragilidad del pacto alcanzado.

La información proporcionada por la cadena Press TV reflejó la gravedad del asunto. Un ejemplo fue el abrupto cambio de rumbo del petrolero Auroura, que giró 180 grados encendiendo alertas sobre la seguridad y la incertidumbre en la región. Este hecho ocurrió en aguas próximas a Musandam, una región estratégica situada entre la isla Larak (Irán) y la península de Omán, por donde circula buena parte de la energía que abastece al planeta. Simultáneamente, la agencia Fars, vinculada a la Guardia Revolucionaria de Irán, indicó que la detención del tránsito obedecía más a factores externos que a la voluntad de las partes del acuerdo. En particular, los recientes ataques de Israel contra Líbano agudizaron las tensiones, diluyendo los efectos de la tregua y mostrando que las variables del conflicto exceden a Washington y Teherán.

Así lo confirmó también la agencia estatal IRNA, sumando que la suspensión del paso en Ormuz fue posterior a los bombardeos. El escenario quedó condicionado por hechos externos, como lo dejó entrever la negociación: el presidente estadounidense Donald Trump anunció que los ataques contra Irán se suspendían por dos semanas, pero condicionó la medida a que Teherán asegurara una reapertura “total, inmediata y segura” del corredor marítimo.

En respuesta, el canciller iraní Seyed Abbas Araghchi declaró su intención de coordinar la reapertura con las fuerzas armadas iraníes y detener las operaciones defensivas, siempre y cuando no hubieran más agresiones en su contra. Sin embargo, la ambigüedad perduró. La plataforma MarineTraffic reportó que solo dos buques, el NJ Earth y el Daytona Beach, lograron cruzar el miércoles el estrecho, luego de haber zarpado de Bandar Abás. No obstante, la analista Ana Subasic, de la consultora Kpler, advirtió que era demasiado pronto para interpretar este paso como una señal de reapertura sostenida.

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El impacto de estas interrupciones es claramente medible: entre el 1 de marzo y el 7 de abril, únicamente 307 buques cruzaron Ormuz, representando una caída del 95 % respecto a las cifras habituales, de acuerdo con Lloyd’s List. Normalmente, por esta vía transita alrededor del 20 % del comercio global de petróleo y gas. Actualmente, más de 800 embarcaciones permanecen detenidas en el Golfo, mientras los operadores marítimos analizan el riesgo de reanudar las actividades.

Aun si el alto el fuego alivió parcialmente la atmósfera tensa, expertos del sector subrayan que el retorno a la normalidad tardará. Según MarineTraffic, solo entre 10 y 15 buques al día podrían transitar la zona en el corto plazo, manteniéndose por debajo de la capacidad habitual. Los riesgos no son únicamente geopolíticos: la Armada de la Guardia Revolucionaria iraní dispuso nuevas rutas de navegación para esquivar posibles minas, obligando a los barcos a navegar más cerca de la costa y aumentando la complejidad logística y los peligros de la travesía.

En resumen, el acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán no logró, al menos de inmediato, restaurar la estabilidad ni reactivar plenamente el tránsito por el Estrecho de Ormuz. Con ataques en Líbano, restricciones adicionales y riesgos operativos, la reapertura real del paso depende de la evolución del conflicto en toda la región y de la capacidad de las partes de respetar los compromisos asumidos bajo el pacto.

¿Por qué el Estrecho de Ormuz es tan estratégico en el comercio internacional?

La importancia del Estrecho de Ormuz radica en su papel crucial para el tránsito de combustibles fósiles, en particular petróleo y gas. De acuerdo con el reporte citado, cerca del 20 % del suministro mundial de estas fuentes de energía pasa cada día por este corredor. Por tanto, cualquier interrupción afecta no solo a los países de la región, sino al equilibrio energético y económico global.

La inestabilidad en Ormuz impacta directamente sobre los precios internacionales del petróleo y gas, así como sobre la seguridad energética de muchos países. Por ello, la reapertura o el cierre del estrecho es seguido de cerca por los gobiernos y mercados internacionales, ya que una crisis local puede tener consecuencias de gran alcance.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.

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