El Colombiano es un grupo editorial multiplataforma con más de 110 años de existencia. Nació en la ciudad de Medellín en Antioquia. Fundado el 6 de febrero de 1912 por Francisco de Paula Pérez, se ha especializado en la investigación y generación de contenidos periodísticos para diferentes plataformas en las que provee a las a...
El reciente anuncio realizado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la entrega de hasta 50 millones de barriles de petróleo venezolano a ese país puso en evidencia las intenciones estratégicas de la Casa Blanca tras los ataques contra Venezuela y la captura de Nicolás Maduro. Aunque a simple vista el volumen parece significativo, un análisis detallado de la producción petrolera venezolana, sustentado por datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), revela que el impacto es menos relevante de lo que sugieren los titulares. Venezuela produjo en promedio 921.000 barriles diarios en 2024, cifra que aumentó ligeramente en 2025 hasta superar, en algunos meses, el millón de barriles diarios según registros oficiales.
Este contexto permite comprender que la entrega de 50 millones de barriles representa entre 45 y 54 días de producción –es decir, entre uno y casi dos meses–, tomando en cuenta estimaciones de fuentes como Bloomberg. Los cálculos varían ligeramente dependiendo del nivel diario de bombeo: con 921.000 barriles diarios, 50 millones equivaldrían a aproximadamente 1,8 meses; con un millón de barriles diarios, el envío se despacharía en poco más de 1,6 meses; en el escenario más optimista de 1,1 millones, esto toma 45 días. De allí que analistas de Bloomberg subrayan que, en el contexto del mercado global, no representa un flujo capaz de modificar el equilibrio de la oferta y la demanda internacional.
Más allá de los números, los verdaderos intereses de la administración estadounidense se centran en el control del recurso y de los ingresos generados por su venta. Trump precisó que el crudo se comercializará a precios de mercado y que esos recursos estarán bajo la supervisión directa de Estados Unidos, con el argumento de responder a las necesidades tanto del pueblo venezolano como del estadounidense. Según diversos expertos citados por El Colombiano, esta operación apunta, entre otros objetivos, a disminuir la influencia de China –hasta ahora el principal comprador del crudo venezolano–, abrir el mercado para las petroleras estadounidenses y asegurar un suministro constante de crudo pesado imprescindible para las refinerías del Golfo de México.
No obstante, la situación petrolera de Venezuela sigue marcada por la paradoja: a pesar de poseer las mayores reservas probadas del mundo –303.221 millones de barriles de acuerdo con la OPEP y equivalentes al 17% del total global según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA)–, la producción permanece rezagada.
Factores como el deterioro de infraestructura, la ausencia de inversión, la corrupción y las sanciones internacionales explican por qué la capacidad extractiva cayó desde los 3,5 millones de barriles diarios en 1999 a poco más de un millón actualmente. Este limitado peso en el suministro mundial explica, además, la reacción contenida de los mercados: pese a la captura de Maduro y las tensiones diplomáticas, el precio del petróleo Brent se mantiene estable, rondando los 60 a 62 dólares por barril.
De acuerdo con analistas citados por El Colombiano –incluido Noah Barrett de Janus Henderson–, el efecto de este acuerdo petrolero sobre los precios mundiales será escaso, ya que Venezuela hoy aporta menos del 1% de la oferta global y la sobreoferta se mantiene con la alta producción de Estados Unidos y otros países OPEP+. La entrega de estos barriles permitirá a Caracas ganar liquidez momentánea y evitar urgencias financieras, pero la verdadera transformación depende de la llegada de nuevas inversiones que permitan recuperar la industria petrolera, un proceso que, según expertos, podría tomar entre uno y tres años y requerir más de 100.000 millones de dólares, siempre y cuando exista estabilidad política y normatividad clara.
En suma, los 50 millones de barriles representan poco frente a la magnitud del mercado internacional y el potencial de reservas venezolanas. Su impacto real no se mide en su cantidad, sino en el ajedrez geopolítico y los intereses cruzados que desata en la región y, posiblemente, en el panorama energético mundial.
¿Qué factores han limitado la capacidad extractiva de Venezuela, a pesar de contar con las mayores reservas probadas de petróleo?
Esta pregunta surge por el contraste evidente que existe entre los vastos recursos petroleros de Venezuela y su producción actual, que dista mucho de los niveles históricos alcanzados a finales del siglo XX. El interés en profundizar en este asunto radica en que la recuperación o estancamiento del sector energético venezolano afecta no solo a la economía del país, sino también a la dinámica de precios y flujos internacionales en el mercado petrolero.
Según la información aportada por la OPEP y citada en el reporte de El Colombiano, factores como la falta de inversión, el deterioro pronunciado de la infraestructura petrolera, episodios de corrupción y el impacto de sanciones internacionales han sido determinantes para que la extracción haya caído drásticamente desde 1999 hasta la actualidad. Estos problemas estructurales reflejan la complejidad de la crisis venezolana y la magnitud del desafío que implica recuperar la industria, aun con el potencial de reservas más grande del mundo.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro y a su esposa
El presidente Donald Trump confirmó que fue el dictador fue capturado y extraído desde Venezuela en la madrugada de este 3 de enero.
* Pulzo.com se escribe con Z
Lee todas las noticias de mundo hoy aquí.
LO ÚLTIMO