En las últimas horas, desde Brasilia, el mandatario acusó a las ONG de provocar los incendios en el ‘pulmón del mundo’ por declararle la “guerra” a su gobierno:

“Puede estar habiendo, sí, puede, no lo estoy afirmando, una acción criminal de esos ‘oenegeros’ para llamar la atención contra mi persona, contra el gobierno de Brasil. Esa es la guerra que estamos enfrentando”.

Mientras tanto, en Twitter, el hashtag #PrayforAmazonas (reza por la Amazonía) ha sido de las primeras tendencias en las últimas horas, seguido por #ONGs, relacionadas con las declaraciones del mandatario.

Bolsonaro se ha mostrado como un escéptico del calentamiento global y partidario de la explotación de la Amazonía, de la legalización de la minería ilegal en las reservas indígenas y de la reducción de la fiscalización en zonas protegidas.

Muchos mensajes en redes denunciaron la escasa repercusión hasta ahora de la multiplicación de focos de incendio. “El pulmón del planeta desde hace 16 días se está incendiando y nos enteramos por redes porque los medios no hablan de ello”, escribió un usuario.

Los incendios en la región amazónica se deben a las quemas provocadas para deforestar un terreno, con el objetivo de convertirlo en área de pastoreo, o para limpiar áreas ya deforestadas, generalmente en la temporada seca, que debe acabar dentro de dos meses.

Las declaraciones de Bolsonaro se dieron al tiempo que se realizaba en Salvador Bahía una conferencia regional sobre cambio climático, donde el ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, fue abucheado por decenas de personas.

Allí, el funcionario sostuvo que los vientos fuertes y el tiempo seco fueron los causantes de las llamas y anunció el envío de brigadistas para contenerlos.

Sin embargo, se encontró con la resistencia de los asistentes: “Contra el desmonte ambiental” o “Stop Ecocidio” (Paren ecocidios) fueron algunos de los carteles que el ministro encontró a su llegada a la Semana del Clima de Latinoamérica y el Caribe.

Las organizaciones no gubernamentales vinculan el encendido discurso del jefe de Estado al aumento de la deforestación en la selva, que ha crecido un 66 % en julio pasado, de acuerdo con un informe del Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de la Amazonía (Imazon), que desde hace 28 años estudia la región.

Ese porcentaje, sin embargo, llegaría al 278 %, según las proyecciones del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (Inpe), las cuales han sido cuestionadas públicamente por Bolsonaro, que las consideró manipuladas, y provocaron la destitución del anterior director de ese organismo estatal.