Sin conocerse aún los resultados oficiales de las elecciones en EE.UU. Donald Trump, candidato republicano, aseguró que él había ganado, que se había cometido un fraude y que llevaría el conteo de los votos a la Corte Suprema.

Así, Donald Trump cumplió lo que venía diciendo desde mucho antes, en el sentido de que no reconocería ningún resultado que se anunciara después del día de las elecciones.

“La declaración de esta noche del presidente sobre intentar detener el conteo de votos debidamente emitidos es indignante, sin precedentes y es incorrecta“, declaró en un comunicado la jefa de campaña de Joe Biden, Jen O’Malley Dillon.

Además, advirtió que el equipo legal del candidato está “listo para actuar” si Trump trata de detener conteo. Trump también ha anunciado que su equipo de abogados está listo para actuar si los resultados no lo favorecen.

Esta situación se sumó al nerviosismo electoral que se sintió entre seguidores de Biden, congregados cerca de la Casa Blanca. Los cientos de simpatizantes del candidato demócrata pasaron de un ambiente festivo con música a la tensión absoluta, a medida que avanzaba la noche y las pantallas comenzaban a mostrar resultados decepcionantes.

A medida que se anunciaban victorias de Trump en estados claves de la contienda, los votantes demócratas, que son una mayoría abrumadora en Washington, comenzaron a fruncir el semblante.

“Nosotros queríamos venir y apoyar a Joe Biden y Kamala Harris, esperábamos una celebración”, dijo a la AFP Tammi Girgenti, un funcionario jubilado de 51 años. Girgenti indicó estar especialmente decepcionado con la victoria de Trump en Florida. “Ese es mi estado natal”, contó.

La mujer confesó estar “nerviosa”, pero afirmó que todavía tenía confianza en que Biden podría lograr una victoria hacia el final de la noche o al día siguiente.

Los medios estadounidenses reportaron que el candidato demócrata ganó en Arizona, un estado en el que Trump se impuso en 2016, pero que está rezagado en varios bastiones clave, entre ellos en Pensilvania, donde no hay resultados, pero conteos muy preliminares no le son favorables.

Jake, un estudiante de 22 años que acudió con sus amigos, resumió el estado de ánimo de los asistentes: “No nos sentimos demasiado bien, yo sé que los votos por correo van a llegar más tarde (…) Creo que Biden todavía puede lograrlo”.

Desde el principio de la tarde cientos de partidarios de Biden se congregaron en la noche del martes en la Plaza Black Lives Matter de Washington, al frente de la Casa Blanca, un lugar que se convirtió en un símbolo de la oposición al presidente Donald Trump.

Este paseo fue rebautizado como Black Lives Matter (Las vidas negras importan) después de la ola de manifestaciones contra el racismo tras la muerte en mayo de George Floyd, un ciudadano negro asfixiado por un policía en Mineápolis.

La multitud formada en su gran mayoría por simpatizantes de Biden se congregó para esperar los resultados en un ambiente festivo, con música funk y de un género propio de la zona de Washington conocido como go-go.

Otras personas se congregaron en la plaza McPherson, ya que el lugar tradicional para estas reuniones, el jardín de Lafayette, frente a la Casa Blanca, está cerrado.

Los pocos partidarios del mandatario que se atrevieron a acudir a esa zona y expresar sus opiniones fueron acallados por los seguidores de Biden que saltaron a debatirlos.

A medianoche un grupo de activistas de extrema izquierda Antifa, todos vestidos de negro y portando paraguas del mismo color, lanzaron fuegos artificiales y marcharon por la zona gritando consignas contra la policía y encendieron algunos cubos de basura.