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Irán ha trazado una “línea roja” en la antesala de su reunión con los enviados estadounidenses, fechadas para el próximo viernes 6 de febrero: limitar las conversaciones a los asuntos nucleares y mantener fuera de la mesa sus capacidades en misiles balísticos.
El lugar aún está por definirse, según aseguró el secretario de Estado, Marco Rubio, este miércoles 4 de febrero, pese a que un día antes Teherán pidió que se celebren en Omán.
“Irán no buscará un arma nuclear, pero la otra parte debe pagar un precio a cambio”
La República Islámica–con el mayor arsenal de misiles de la región– lo considera una importante fuerza de disuasión y represalia contra Estados Unidos, Israel y otros posibles objetivos regionales.
En consecuencia, Ali Shamkhani, un relevante asesor de seguridad iraní, puntualizó el pasado lunes 2 de febrero que las conversaciones con EE. UU. se enfocarán únicamente en cuestiones nucleares, lo que excluye cualquier diálogo en relación con los misiles balísticos. “Irán no busca armas nucleares, no buscará un arma nuclear y nunca almacenará armas nucleares, pero la otra parte debe pagar un precio a cambio”, manifestó.
Un funcionario regional, que habló bajo condición de anonimato con la agencia de noticias Reuters, ratificó que Irán ha insistido en que solo se discuta sobre su programa nuclear en la reunión con EE. UU., mientras que Washington busca añadir otros temas en la agenda.
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¿Qué misiles balísticos posee Irán y cuál es su alcance?
Un misil balístico es un arma propulsada por cohete que puede ser guiada durante su ascenso inicial, antes de seguir una trayectoria de caída libre bajo la influencia de la gravedad. Sus ojivas pueden contener explosivos convencionales o municiones biológicas, químicas o nucleares y pueden alcanzar distancias cortas o intercontinentales, en función del tipo de misil.
El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) ha identificado algunos misiles de largo alcance en poder de Irán, entre ellos el Sejil, el Ghadr o el Khorramshahr, los tres con un alcance de hasta 2.000 km; el Emad, de 1.700 km; o el Hoveyzeh, de 1.350 km.
El medio de comunicación semioficial iraní ISNA publicó en abril de 2025 un gráfico de la capacidad balística iraní, en el que otorgaba un alcance de 2.500 km al misil Sejil.
Esta cifra coincide con una estadística preliminar del think tank Asociación de Control de Armas (Arms Control Association), un grupo de expertos con sede en Washington, que habló de un modelo del Sejil en fase de desarrollo que podría alcanzar esa distancia. La entidad apunta a que el programa de misiles de Irán se inspira en diseños norcoreanos y rusos y se ha beneficiado de la asistencia china.
El arsenal de misiles balísticos —que no necesariamente está ligado a la proliferación nuclear— brinda la capacidad a Irán de atacar enemigos a miles de kilómetros de distancia, lo que ha aumentado los temores de la comunidad internacional ante la posibilidad de que Teherán desarrolle armas nucleares que pueda acoplar a estos misiles, una hipótesis que la república islámica ha negado rotundamente.
Los misiles balísticos de Irán están repartidos entre la capital y al menos cinco “ciudades de misiles” subterráneas en varias provincias del país, entre ellas Kermanshah y Semnan.
En junio de 2023, Irán presentó lo que las autoridades describieron como su primer misil balístico hipersónico de fabricación nacional. Estas armas pueden volar al menos cinco veces más rápido que la velocidad del sonido y seguir una trayectoria compleja, lo que dificulta su interceptación.
Irán también tiene misiles de crucero como el Kh-55, un arma con capacidad nuclear lanzada desde el aire con un alcance de hasta 3.000 kilómetros.
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¿Quedó debilitada la capacidad balística de Irán tras la guerra de 12 días?
Israel lanzó el 13 de junio de 2025 la denominada ‘Operación León Creciente’–también conocida como la guerra de 12 días–contra instalaciones nucleares iraníes, con el objetivo declarado de destruir el programa nuclear de Irán.
Nueve días después, Estados Unidos se sumó a la ofensiva con la ‘Operación Martillo de Medianoche’, bombardeando infraestructuras nucleares en Fordow, Natanz e Isfahán con bombarderos furtivos B-2 y bombas antibúnker. El Pentágono concluyó que la serie de ataques retrasaron dos años el programa nuclear iraní.
Sin embargo, Irán posee el mayor arsenal de misiles balísticos de Medio Oriente, según la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos.
Tal capacidad quedó demostrada durante la guerra de 12 días, cuando Teherán atacó con misiles balísticos a Israel y destruyó varios edificios en el centro y norte del país, en represalia por un ataque previo israelí.
El Gobierno de Benjamin Netanyahu señaló como principal objetivo de sus ataques destruir la infraestructura nuclear iraní.
Y aunque el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) y el Proyecto de Amenazas Críticas del AEI, aseguró que el Estado de mayoría judía “destruyó probablemente alrededor de un tercio de los lanzadores de misiles iraníes” durante ese conflicto, las autoridades de la República Islámica han remarcado que las capacidades militares del país ya se han normalizado desde entonces.
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¿Avanzar en la paz y en la guerra al mismo tiempo?
El pasado enero, siete meses después de la agresión militar estadounidense contra su mayor rival en Medio Oriente, Trump amenazó con un ataque “mucho peor” que el de junio de 2025, si Irán no aceptaba negociar un acuerdo nuclear.
Irán respondió a las amenazas, anticipando un contraataque “como nunca antes”, en palabras de la misión de Teherán ante las Naciones Unidas en una publicación en X.
Trump identificó a inicios de este año una oportunidad para aumentar la presión sobre Teherán, después de que unas protestas de comerciantes en la capital iraní, se convirtieran en un estallido popular antigubernamental en todas las provincias del país. Las manifestaciones se extendieron por semanas y el gobierno iraní aceptó la muerte de más de 3.100 personas durante los choques con la fuerza pública –una cifra que duplican algunas organizaciones de derechos humanos en el exilio–.
“La ayuda está en camino” escribió Trump en medio del pico de la represión en Irán, en la antesala de lo que sería el despliegue naval en Medio Oriente, con el que Washington movilizó al portaaviones Abraham Lincoln y varias embarcaciones de guerra. Aunque las manifestaciones han amainado en los últimos días, el republicano mantiene su presión militar contra Irán, con la motivación de obligar a sus líderes a pactar un acuerdo sobre armamento nuclear.
Dos archienemigos globales se sentarán a la mesa de negociación con los límites claramente trazados: EE. UU. no quiere levantarse de la reunión sin una renuncia clara y explícita de Teherán sobre la producción y tenencia de armas nucleares, mientras que Irán no quiere sentarse a conversar si esto implica limitaciones a su letal industria de misiles balísticos.
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Con Reuters y AP
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