Clare Wooff, madre del menor, se percató de que su hijo estaba sufriendo de dolor mientras ella conducía y él estaba en la parte de atrás del vehículo. Frenó e intentó liberarlo de la tapa, pero al no lograrlo se asustó y lo llevó a un centro médico, publica el diario The Sun.

Al llegar, varios médicos intentaron pero tampoco pudieron sacar la tapa, mientras la lengua de Riley se hinchaba y se ponía cada vez más negra . Ahí fue cuando el cuerpo médico le dio a la madre que necesitaban hacer una cirugía de urgencia, pero “existía el riesgo de que pudiera matarlo”, detalla el mismo medio.

Un equipo de 4 especialistas y 10 médicos asistió a la operación del niño inglés, que finalmente pudo retirar la tapa bajo sedación. Riley dejó el hospital Royal Lancaster Infirmary con la lengua “intacta”, aunque con impedimento de hablar por un tiempo, explica el rotativo británico.

Fue el día más aterrador de nuestras vidas. Pensar que este es un artículo cotidiano que la mayoría de los niños tendrían en sus cajas de almuerzo escolar, da miedo Para otros padres, por favor, simplemente bótenlos. Incluso para un adulto, es fácil poner tu lengua en estas botellas jugando. Creo que todas las botellas deberían tener una gasa o algo para evitar que esto vuelva a suceder”, dijo Clare Wooff, citada por The Sun.

Los médicos explicaron que el riesgo era alto porque el niño pudo haber perdido la respiración mientras cortaban la tapa y que la lengua hinchada bajara por su garganta, lo que hubiera necesitado una traqueotomía en cuidados intensivos, añade ese medio.

Además, los galenos también indicaron que había un gran riesgo de ataque cardíaco porque cuando se libera la lengua, toda la sangre circularía rápidamente y una de las venas principales está ahí. “Por eso me advirtieron de que podía morir”, señaló la madre a The Sun.