Los cuatro astronautas del programa Artemis II encendieron este jueves el motor de su nave y abandonaron la órbita terrestre, donde estuvieron por casi un día, para encaminarse hacia la Luna, una hazaña que la NASA no realizaba hace más de medio siglo. “La humanidad ha demostrado una vez más de lo que es capaz”, dijo el astronauta canadiense Jeremy Hansen, quien se embarcó en este viaje junto a tres estadounidenses, poco después de que se realizó una de las maniobras más importantes de la misión. Durante casi seis minutos, la nave espacial Orion que los transporta generó el empuje necesario para salir de la órbita terrestre y ahora se aleja del planeta azul en dirección a su satélite natural.
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En medio de la hazaña se conocieron, además, dos imagenes que difundió la NASA que muestran a la Tierra a través de la ventanilla de la nave espacial Orión, fotografiada por el astronauta Reid Wiseman, comandante de la misión Artemis II, el 2 de abril de 2026, luego de completar la maniobra de inyección translunar. “¡Buenos días, mundo! Tenemos nuevas y espectaculares imágenes de alta resolución de nuestro planeta natal, en las que todos miramos a través de la ventana de la cápsula Orión a nuestros astronautas de Artemis II mientras continúan su viaje a la Luna”, escribió la agencia espacial en sus redes sociales.
La NASA describió lo que se puede apreciar en estas dos imagenes. “Vemos nuestro planeta en su totalidad, iluminado por espectaculares tonos azules y marrones. Incluso una aurora verde ilumina la atmósfera. Somos nosotros, juntos, observando el viaje de nuestros astronautas a la Luna”, se lee en la publicación de la agencia, que ha descrito estas dos fotografías como un recordatorio de que, sin importar cuán lejos vayamos, seguimos siendo un solo mundo, observando, esperando y aspirando a más.
Jeremy Hansen describió “una vista impresionante” desde sus ventanas. “Nada te prepara para la emoción que te invade” en ese momento, confesó posteriormente su compañera Christina Koch. Las declaraciones se dieron durante una entrevista en directo concedida por la tripulación a televisoras y difundida a través de la señal oficial de la NASA, que describió una Tierra “iluminada como si fuera de día y bañada por el resplandor de la Luna”.
We see our home planet as a whole, lit up in spectacular blues and browns. A green aurora even lights up the atmosphere. That’s us, together, watching as our astronauts make their journey to the Moon. pic.twitter.com/6JkKufBgtJ
— NASA (@NASA) April 3, 2026
Con el potente impulso, Artemis II se convierte en la primera misión tripulada al satélite natural desde el fin del programa Apolo en 1972. La presencia humana en el espacio se había limitado, hasta entonces, a las inmediaciones de la Tierra, principalmente a la Estación Espacial Internacional (EEI). Situada a más de 384.000 kilómetros de distancia, la Luna está 1.000 veces más lejos de la Tierra que la EEI, y tardarán entre tres y cuatro días en llegar a ella. La tripulación, cabe recordar, no posará la nave sino que orbitará el cuerpo celeste, pasando por detrás de su cara oculta el lunes antes de regresar al planeta el 10 de abril.
En esta ocasión, la tripulación batirá un récord al convertirse en la que se haya aventurado más lejos en el espacio. Su trayectoria se determinó para que la nave fuera atraída por la gravedad de la Luna y luego regresar directamente a la Tierra, sin propulsión adicional. Ese cálculo tiene una desventaja: una vez iniciado el impulso principal, no hay vuelta atrás. Para regresar a la Tierra, Orion deberá llegar primero a la órbita de la Luna y regresar, en un viaje de varios días.
“A partir de ahora, las leyes de la mecánica orbital guiarán a nuestra tripulación a la Luna, la rodearán y la traerán de vuelta a la Tierra”, declaró Lori Glaze, científica de la NASA.
Los astronautas llevan trajes que también funcionan como sistemas de supervivencia: en caso de una despresurización o fuga en la cabina, mantendrán el oxígeno, la temperatura y la presión adecuadas durante un máximo de seis días. Para minimizar los riesgos, los astronautas a bordo —los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, y el canadiense Jeremy Hansen— realizaron una serie de pruebas cerca de la Tierra dentro de las 24 horas posteriores a su exitoso lanzamiento para garantizar la fiabilidad de su nave espacial, que nunca antes había transportado una tripulación.
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