En Twitter, la joven publicó una foto luciendo el vestido escotado que usó aquel día y, además, compartió un texto donde describió lo sucedido: aseguró que el guardia miró fijamente a sus senos y luego le manifestó que no podía entrar si no se cubría el pecho.

“Ponte la chaqueta, así te dejaré entrar. Dentro del museo, haz lo que quieras: quítatelo, si quieres”, le dijo el guardia —según el relato de Jeanne— y agregó que esas eran “las reglas”.

En su texto, la joven indicó que se molestó bastante por lo ocurrido, sobre todo porque iba con una amiga que llevaba una ombliguera, pero a ella no le dijeron nada. A pesar de su enfado, Jeanne se puso la chaqueta para evitar un escándalo.

“No soy solo unos pechos, no soy solo un cuerpo; su doble rasero no debería ser un obstáculo para mi derecho a acceder a la cultura y al conocimiento”, agregó la joven.

Luego de que su texto se viralizara, el Museo de Orsay divulgó un comunicado —conocido por Le Figaro— en el que se disculpó por el “incidente”.

En la misiva, directivos señalaron que el guardia de seguridad no trabajaba directamente para el museo, ya que fue contratado por un “proveedor de servicios que brinda seguridad en la entrada”. Asimismo, indicaron que tal vez el hombre “carecía de experiencia”.

De acuerdo con ese comunicado, el guardia no recibió ninguna sanción; simplemente, se le hizo un “recordatorio de las reglas de recepción” al museo.

A continuación, el trino de Jeanne: