Aunque la mujer manifestó que las agujas se sentían “extremadamente profundas” y que le dolía el lado derecho de su pecho, el acupunturista se las dejó durante 30 minutos y, antes de sacarlas, las giró, informó Stuff.co.nz.

La paciente también presentó dificultad para respirar, por lo que el acupunturista le ofreció “tratamiento adicional” hasta que se sintiera mejor y luego la envió a casa para que descansara, indicó el portal.

Allí, la mujer “comenzó a sentirse extremadamente mal”: el lado izquierdo de su pecho le dolía, mientras que el lado derecho “estaba entumecido”, indicó The New Zealand Herald.

En la noche de ese mismo día, el esposo de la mujer la llevó a un hospital, donde los médicos descubrieron que ella había sufrido un colapso pulmonar a causa de la acupuntura, agregó el portal.

Ambos medios señalaron que el acupunturista en ningún momento le advirtió a su paciente que había riesgo de colapso y tampoco le hizo firmar un consentimiento para llevar a cabo la sesión.

Aunque el caso se registró en marzo de 2018, hasta ahora se conoció tras la divulgación en los medios citados. De acuerdo con la información que publicaron, las autoridades neozelandesas solo le recomendaron al acupunturista que realizara “una capacitación adicional sobre las técnicas de punción de acupuntura”.