En 2016, un tribunal de ese país condenó a Mursi a cadena perpetua, al estar involucrado en un caso de espionaje para Catar.

Aquel año, además del expresidente, otras 6 personas fueron castigadas a la pena capital por entregar documentos relacionados con la seguridad del Estado a las autoridades cataríes.

La noticia de la muerte de Mohamed Mursi fue comunicada por la televisión estatal y esta detalló que el exmandatario islamista, que estaba detenido desde el 3 de julio de 2013, sufrió un desfallecimiento después de la sesión en el tribunal.

La televisión agregó que el cadáver de Mursi “fue trasladado al hospital y se tomaron las medidas necesarias” sin detallar a qué centro hospitalario fue llevado.

El juicio estaba celebrándose en la Academia de la Policía de El Cairo, adonde Mursi solía ser trasladado en helicóptero para cada sesión desde la prisión de Borg al Arab, situada al oeste de la ciudad mediterránea de Alejandría.

El dirigente del grupo Hermanos Musulmanes tenía 67 años de edad y su salud se había deteriorado en los pasados seis años, en los que permaneció la mayor parte del tiempo en ese centro penitenciario.

Su familia y organizaciones de derechos humanos han denunciado que el expresidente era mantenido en régimen de aislamiento y no se le permitían visitas.

La organización Amnistía Internacional (AI) aseguró el pasado febrero que Mursi solo recibió tres visitas desde que fue detenido tras el golpe de Estado contra su gobierno que encabezó el actual presidente, Abdelfatah al Sisi, en aquel entonces ministro de Defensa.