Según el allegado al ahora exdirector del FBI, citado por CNN, los verdaderos motivos por los que él fue apartado del cargo son:

  • Comey nunca le mostró a Trump garantía alguna de lealtad personal.
  • La investigación del FBI sobre los posibles lazos entre la campaña presidencial de Donald Trump y agentes rusos estaba avanzando.

Esos motivos, sin embargo, distan mucho de los que expuso Trump cuando dio a conocer la noticia. Según el comunicado de la Casa Blanca donde se hacía la notificación, la decisión se tomó luego de que el nuevo fiscal general adjunto, Rod Rosenstein, escribió un memo en el que mostraba su preocupación por la forma en que Comey manejó la investigación sobre los correos de Hillary Clinton.

A pesar de eso, la sensación que quedó después del despido es que, en efecto, como dijo la fuente anónima, Trump está tratando de deshacerse de un funcionario que puede representar un problema para sus intereses al revelar detalles incómodos sobre su presunta relación con agentes rusos.

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El senador demócrata y exprecandidato presidencial Bernie Sanders se atrevió a ir al punto. En una declaración, el legislador del estado de Vermont dijo que el despido de Comey deja serias preguntas sobre lo que la administración de Trump está ocultando, indica Independent. Y luego lanzó la pregunta que todo Estados Unidos se hace hoy:

¿Por qué el presidente Trump despidió a la persona que lideraba la investigación sobre la posible relación entre su campaña y el gobierno ruso?”.

Ese interrogante aún está sin respuesta.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.