Las víctimas murieron cuando los proyectiles cayeron sobre la caravana de las Fuerzas de Movilización Popular (Hashd al Shaabi), una coalición de paramilitares mayoritariamente proiraníes y en la actualidad integrados en el Estado iraquí, explicaron altos cargos que han pedido conservar el anonimato.

Antes la comandancia militar iraquí afirmó que “tres cohetes alcanzaron el aeropuerto internacional de Bagdad cerca de la sala de transporte de carga aérea, haciendo estallar dos coches”.

Irak, desde hace años entre dos fuegos por la rivalidad de dos de sus aliados, Estados Unidos e Irán, ha sido escenario en las últimas semanas de una espiral de tensión que amenaza con convertir al país en un campo de batalla para estas dos potencias presentes en su territorio.

Desde finales de octubre soldados y diplomáticos estadounidenses fueron blanco de una decena de ataques con cohetes, en los que murió un subcontratista hace una semana.

El domingo por la noche, Washington, que acusa a las facciones pro-iraníes de las Fuerzas de Movilización Popular de estar detrás de estos ataques no reivindicados, respondió bombardeando bases en una de ellas cerca de la frontera siria, con un saldo de 25 muertos.

El martes una muchedumbre de combatientes y de simpatizantes proiraníes atacaron la embajada estadounidense en Bagdad, en la ultraprotegida Zona Verde de la ciudad.