Kakehi se hizo famosa por sus métodos para liquidar a los hombres con los que mantenía relaciones, lo que le valió el apodo de la araña que mata a sus parejas después de copular.

La septuagenaria mataba a sus amantes tras haber procurado que la designaran como heredera de su patrimonio tras su muerte.

Con este método, la mujer logró amasar una fortuna de 1.000 millones de yenes; lo equivalente a unos 8,7 millones de dólares, en alrededor de una década.

Luego cobraba seguros de vida de sus cónyuges y heredaba sus bienes inmobiliarios y depósitos bancarios, según la prensa japonesa.

El tribunal que ordenó su ejecución “rechazó la apelación” de los abogados defensores, que habían intentado una última apelación, indicó la agencia de noticias local Jiji Press.