El sur de Argentina enfrenta actualmente una crítica situación a raíz de los múltiples focos de incendio que están devastando la región de la Patagonia. De acuerdo con la Agencia Federal de Emergencias, hasta este viernes se mantienen activos cinco frentes principales: dos corresponden a la provincia de Chubut, uno afecta la provincia de Santa Cruz y los otros dos se encuentran en la provincia de Neuquén. Las consecuencias de estos incendios resultan alarmantes: ya han sido arrasadas miles de hectáreas, especialmente de bosques nativos y zonas naturales protegidas, lo que pone en riesgo tanto la biodiversidad local como la seguridad de las comunidades cercanas.
En Chubut, la atención se centra en el incendio de Puerto Patriada, reportado el 5 de enero en las proximidades de la comunidad Pulgar. El Gobierno provincial confirmó que, a pesar del trabajo incansable de 362 brigadistas, el fuego permanece activo y muestra un comportamiento errático, agravado por la topografía local, la abundante vegetación susceptible de combustión y la influencia de las condiciones meteorológicas, particularmente el viento seco y las altas temperaturas propias del verano austral. Como medida de precaución, se ejecutó la evacuación preventiva de quince familias, además de dos más que salieron por voluntad propia, resguardando así la integridad de los habitantes de la zona.
Otro frente activo dentro de Chubut es el de Puerto Café, localizado en el reconocido parque nacional Los Alerces. Aunque aún no se han revelado cifras oficiales sobre la magnitud del área afectada, las autoridades mantienen desplegado un importante operativo para contener la emergencia. Estos incendios ponen en peligro uno de los patrimonios naturales emblemáticos del país, con bosques nativos cuya recuperación podría tomar décadas.
La problemática no se limita a Chubut. En la provincia de Santa Cruz, el fuego avanza en la zona de Túnel Interior, dentro del parque nacional Los Glaciares. Allí, medio centenar de brigadistas trabajan arduamente para combatir las llamas que han consumido ya 277 hectáreas. Neuquén también enfrenta dificultades: los focos de Cerro Chañy y de Polcahue Norquinco-Pampa India continúan activos y, hasta el momento, no se ha establecido el área total bajo impacto.
La adaptación del personal de emergencia a las duras condiciones ambientales se ha vuelto indispensable, ya que factores como la baja humedad, las temperaturas elevadas y los intensos vientos complican el control de los incendios. A pesar de estos obstáculos, ciertos focos han sido finalmente controlados, como en Loma de la Chancha-El Turbio, con 3.000 hectáreas devastadas, y en El Engaño – Río Pico, donde solo cinco hectáreas resultaron afectadas, según lo reportado por fuentes oficiales.
Estos incendios en la Patagonia reavivan la preocupación sobre la vulnerabilidad de los ecosistemas en la región y la capacidad de las comunidades y autoridades para responder ante emergencias de tal magnitud. La vigilancia constante y el trabajo coordinado de brigadistas y organismos siguen siendo cruciales en medio de condiciones naturales desfavorables, mientras cientos de personas luchan día y noche para proteger este invaluable entorno.
¿Cuáles son los principales factores que dificultan el control de los incendios en la Patagonia?
Las condiciones climáticas extremas, con altas temperaturas, baja humedad y vientos persistentes, juegan un papel determinante en la propagación y complejidad de los incendios forestales en la zona patagónica. La topografía accidentada y la gran cantidad de vegetación seca aumentan la velocidad de avance del fuego y hacen más riesgoso el acceso de los brigadistas, complicando las tareas de extinción.
Comprender estos factores es fundamental para dimensionar la gravedad de la emergencia. Además, resalta la necesidad de fortalecer la infraestructura de prevención y respuesta, para reducir los impactos ambientales y sociales de estos eventos cada vez más recurrentes en la región.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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