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Las festividades de diciembre en el Oriente antioqueño suelen estar marcadas por celebraciones que incluyen el uso tradicional de la pólvora. Sin embargo, este gesto festivo tiene profundas consecuencias para la fauna silvestre de la región. Según la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare (Cornare), solo en el mes de diciembre de 2025, el Centro de Atención y Valoración (CAV) registró el ingreso de 157 animales silvestres con afectaciones vinculadas al uso de pólvora, lo que representa un aumento cercano al 250 % respecto a los 45 casos reportados en el mismo periodo del año anterior. Esta tendencia ascendente, además de reflejar un deterioro ambiental considerable, tensiona la capacidad operativa de los centros de rescate, que deben organizar esfuerzos interdisciplinares ante una demanda que sobrepasa expectativas previas.
Los reportes publicados evidencian que los daños sufridos por los animales no son uniformes. La mayoría de los casos atendidos involucraron traumas físicos severos, desorientación extrema y alteraciones en los comportamientos naturales, todos asociados directamente con el estruendo de la pólvora. También se documentaron escenarios menos visibles pero fatales, como muertes súbitas, abandono de nidos y aparición de animales huérfanos, además de un mayor riesgo originado por encuentros con infraestructuras humanas y ataques de animales domésticos. Expertos señalaron que muchas de estas situaciones derivan de la incapacidad de los animales para lidiar con el ruido y la confusión causados por las detonaciones, lo que los lleva a huir de sus refugios habituales y exponerse a múltiples peligros.
De los individuos afectados y trasladados al CAV, el cierre del periodo navideño mostró un panorama adverso: el 65 % de los animales ingresados no sobrevivieron, mientras que al 35 % restante se les brindó un pronóstico reservado, siendo los huérfanos quienes presentaban mayores probabilidades de recuperación. Estas cifras, según los voceros de Cornare, solo retratan los casos que pudieron ser atendidos: la realidad es probablemente más compleja y el subregistro de animales heridos o muertos es considerable.
El fenómeno fue transversal y alcanzó los 26 municipios bajo jurisdicción de Cornare, pero concentró casos notables en municipios como Rionegro, Marinilla, Guatapé, El Peñol, El Retiro, El Carmen de Viboral y Guarne. Entre las especies más afectadas estuvieron zarigüeyas y varias clases de aves silvestres —incluyendo gallinazos, gavilanes, búhos y colibríes—, así como algunos reptiles. Las autoridades ambientales enfatizaron que la pólvora, más allá de las lesiones inmediatas, provoca graves alteraciones en la dinámica vital de estas especies, aumentando atropellamientos, colisiones y situaciones de abandono de nidos.
Ante este panorama, Javier Valencia González, director general de Cornare, expresó con firmeza que continuar incluyendo la pólvora como parte de las celebraciones sólo trae consecuencias negativas para la biodiversidad regional. Por su parte, Camilo Muñoz, veterinario del CAV, reiteró el llamado a la conciencia ciudadana, invitando a que la comunidad reflexione sobre la necesidad de festejar sin causar sufrimiento ni muerte a la fauna silvestre. Finalmente, se recordó a la ciudadanía que, ante cualquier caso de animales afectados, pueden comunicarse con la línea de emergencia de fauna silvestre 3217811388, en busca de atención inmediata.
¿Qué medidas específicas podría tomar la comunidad para proteger la fauna silvestre durante las festividades?
El constante incremento de casos reportados por Cornare evidencia la importancia de identificar alternativas y estrategias eficaces para evitar que la pólvora se traduzca en peligros para los animales. Brindar información a la ciudadanía y promover la participación comunitaria son acciones esenciales para mitigar el impacto que generan las celebraciones tradicionales sobre la fauna regional. La reflexión y apropiación de estas medidas fortalecerá no solo la conservación de las especies, sino también la convivencia entre humanos y vida silvestre.
La relevancia de la pregunta radica en que aún existen vacíos sobre cómo puede la sociedad responder eficazmente ante este reto ambiental recurrente. El desarrollo de campañas educativas, la denuncia oportuna y el seguimiento permanente son algunos de los posibles caminos. Entender y poner en práctica estas acciones podría marcar la diferencia para preservar la biodiversidad del Oriente antioqueño durante los periodos festivos.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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