Lucía de los Ángeles Díaz, vocera del grupo Solecito conformado por activistas y familiares de desaparecidos, informó que los trabajos concluyeron con una ceremonia religiosa en el terreno de Colinas de Santa Fe, en el puerto de Veracruz, utilizado por grupos criminales para enterrar a sus víctimas.

Las fosas clandestinas fueron localizadas luego de que de forma anónima se recibió “un mapa con las coordenadas exactas”, recordó la activista.

Díaz es madre de Guillermo Lagunes, un joven que era DJ y se encontraba en el esplendor de su carrera cuando fue privado de la libertad en el puerto de Veracruz en junio del 2013, desde entonces no se sabe nada de su paradero.

Reconoció que es necesaria la presencia de organismos internacionales y mucha ayuda del extranjero para poder superar esta crisis forense.

Después de dejar este terreno, añadió, seguirán buscando en otros predios vecinos, donde cuentan con informes de la presencia de más posibles puntos de fosas.

La fiscalía estatal tiene pendiente los trabajos de exhumación de restos humanos en las fosas localizadas en el predio La Guapota, ubicado a unos 80 kilómetros al norte de Colinas de Santa Fe, donde igual podría haber docenas de víctimas.

En medio de la violencia ligada al narcotráfico, a los cotidianos asesinatos cometidos en distintos puntos del país se suman numerosos hallazgos de restos humanos en fosas clandestinas.

Un informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (defensoría) presentado en septiembre de 2018 contabilizaba más de 1.300 fosas localizadas en once años. Hasta agosto de ese año se habían exhumado 530 cuerpos y sólo 54 habían sido identificados.

En México hay unas 40.000 personas reportadas como desaparecidas y unos 26.000 cuerpos sin identificar desbordan los servicios forenses.

Desde diciembre de 2006, cuando el gobierno federal lanzó un operativo militar antidrogas, en México se han registrado más de 250.000 homicidios, según cifras oficiales que no detallan cuántos casos estarían ligados al crimen organizado.