Al encontrar el virus en esos pacientes, cuando se empezaba a rumorear que provenía de un mercado de pescados y mariscos en la localidad de Huanan, en Wuhan, el 30 de diciembre el médico envió un mensaje a un chat de colegas alertándolos y sugiriéndoles que usaran ropa protectora para no contagiarse, publica la BBC.

Sin embargo, 4 días después Li Wenliang recibió la inesperada visita de funcionarios de la oficina de seguridad pública, los cuales lo obligaron a firmar una carta donde se le acusaba de “hacer comentarios falsos” que habían “perturbado severamente el orden social”, detalla el rotativo británico.

“Le advertimos solemnemente: si sigue siendo terco e impertinente, y continúa con esta actividad ilegal, será llevado ante la Justicia ¿se entiende?”, a lo que el galeno escribió que sí, señala el mismo diario.

Pero el coronavirus se expandió tanto que ya hay personas contagiadas en al menos 20 países y la OMS declaró la emergencia internacional por este brote, que ya acabó con la vida de 245 personas y hay contagiadas otras 20.400.

Al ser una noticia mundial, Wenliang publicó una copia de esa carta en la red social china Weibo, en donde además explicó lo que le pasó.

A pesar de que él sabía que algo andaba mal y que no decía mentiras, los primeros días de enero tuvo que atender a una mujer que sufría glucoma y el día 10 de ese mes empezó a toser, le dio fiebre y en 48 horas estaba hospitalizado, indica la BBC.

Aunque al principio las pruebas de coronavirus le salieron negativas, el 30 de enero publicó en esa misma red social que ya había sido diagnosticado con el mortal virus.

Las autoridades locales le ofrecieron disculpas, pero ya era muy tarde, finaliza el medio inglés.