La determinación fue tomada en el marco de la III Conferencia Regional de Ministros de Salud, a la que asistieron autoridades y delegados de Colombia, Estados Unidos, Panamá, República Dominicana, Canadá, Argentina, Ecuador, Haití, Perú, Paraguay y Santa Lucía.

Las delegaciones aprobaron “por unanimidad una tarjeta única de vacunación regional que va a acompañar a los migrantes desde mediados de octubre”, dijo a periodistas el ministro colombiano de Salud, Juan Pablo Uribe, en Cúcuta, principal punto de entrada de los venezolanos a Colombia.

Uribe aseguró que la impresión y la difusión del documento tendrán el apoyo de agencias internacionales, y que es adicional a las medidas migratorias que cada nación exige en sus puestos fronterizos cuando va a ingresar un ciudadano.

“Se ha acordado entre todos los países cuáles son los biológicos a usar, en qué edad se deben aplicar, en qué presentación se aplican y cómo registrarlos para garantizar que si faltan se pongan, y para garantizar que si ya se pusieron, no se repitan”, agregó.

Según Uribe, en la reunión también se acordaron otras cuatro medidas para atender a las personas que huyen de Venezuela, sumida en la peor crisis de su historia moderna, que incluye desabastecimiento de medicinas.

Entre ellas, reducir la morbilidad y mortalidad de la malaria, que había sido erradicada hace años de Venezuela pero volvió con la crisis; y prevenir y acompañar a los migrantes con VIH/SIDA y enfermedades crónicas no transmitibles, como cáncer, diabetes o hipertensión.

Además, capacitar a las autoridades en atención en salud mental y su integración a las comunidades, para lo cual cuentan con el respaldo de Estados Unidos.

“Los países del hemisferio occidental estamos comprometidos en ayudar a los venezolanos y a los refugiados para atender sus problemas de salud”, afirmó Alex Azar, secretario de Salud de Estados Unidos.

Un cuarto de la población de Venezuela, de 30 millones, está necesitada de asistencia sanitaria, según la ONU.

Desde 2015, cuatro millones de venezolanos han dejado el país, de acuerdo con la organización. Solamente a Colombia han llegado 1,4 millones.

Aparte de la crisis socioeconómica, el país petrolero encara una pugna política entre el mandatario socialista Nicolás Maduro y el líder opositor Juan Guaidó, jefe parlamentario y reconocido como mandatario interno por medio centenar de naciones, entre ellas Estados Unidos.