Mediante un comunicado de prensa la entidad sanitaria, confirmó que el gobierno de Estados Unidos exigirá una prueba negativa de coronavirus a todos los pasajeros aéreos que ingresen al país norteamericano, incluidos los residente locales.

“Las pruebas antes y después del viaje son una capa crítica para frenar la introducción y propagación del COVID-19. Esta estrategia es consistente con la fase actual de la pandemia y protege de manera más eficiente la salud de todos”, precisó.

La medida, que entrará en vigor a partir del 26 de enero, establece también la recomendación de someterse a un nuevo test posterior a la llegada y permanecer en cuarentena preventiva siete días después del viaje.

De acuerdo con los CDC, las pruebas de laboratorio negativas tendrán que hacerse máximo tres días antes de viajar hacia los EE. UU. y deben documentarse por escrito a la aerolínea, que estarán encargadas de confirmar estos resultados.

Esta exigencia se da luego de la aparición de las nuevas variantes de la enfermedad, reportadas en Reino Unido, Sudáfrica y Japón, las cuales han puesto en alerta a los diferentes gobiernos alrededor del mundo.

“Las pruebas no eliminan todos los riesgos. Sin embargo, cuando se combinan con un período de quedarse en casa y las precauciones diarias, como el uso del tapabocas y el distanciamiento social, pueden hacer que viajar sea más seguro”, concluyó Robert Redfield, director de la entidad, en el documento.

En Estados Unidos, según el último informe de la Universidad Johns Hopkins, se han presentado hasta el momento más de 22 millones de casos y cerca de 379.000 muertes vinculadas al COVID-19, siendo el país más afectado por la pandemia.