Apenas el pasado miércoles se había tomado la decisión de dejar bajo arresto domiciliario a Padrenas, de 28 años, y eso generó protestas en varias ciudades de Chile, especialmente en Temuco, unos 850 km al sur de Santiago, región donde ocurrió la violación.

Cientos de mujeres protestaron en esa ciudad contra el fallo y denunciaron un tratamiento “machista” durante la audiencia de formalización, donde se cuestionó que Antonia hubiera bebido alcohol antes del supuesto ataque sexual.

La fiscalía apeló la decisión y la Corte de Apelaciones de Temuco ordenó este viernes la prisión preventiva de Pradenas, al estimar que “es un peligro para la sociedad” ante el “número y naturaleza de los delitos cometidos contra los derechos humanos de la mujer”.

En medio de decenas de manifestantes, Pradenas fue sacado por la Policía Civil de su casa en Temuco -donde cumplía el arresto domiciliario- y lo trasladó a la cárcel de la ciudad de Valdivia donde cumplirá la prisión preventiva, según confirmó Gendarmería (guardia de cárceles).

Fuera de la cárcel de Valdivia, un numeroso grupo de personas realizó una protesta en repudio a Pradenas, según imágenes de medios locales.

En el fallo se recuerda además que “la sola ebriedad o el consumo de sustancias tóxicas no puede considerarse como un consentimiento anticipado para sostener una relación de connotación sexual”.

Además del caso de Antonia Barros, a Padrenas se le imputan otras cuatro denuncias de abuso sexual.

La historia

El caso de Antonia se remonta al 18 de septiembre de 2019 y se ha reconstruido gracias a mensajes enviados a varios amigos por WhatsApp.

Antonia despertó en una cabaña en la localidad de Pucón con Pradenas encima suyo, tras haberse encontrado con él en una discoteca. Luego relató que le gritó para que se fuera, se vistió y se fue.

La víctima narró a sus amigos haber sido violada, pero se negó a denunciarlo por miedo a la reacción de sus padres. Le contó a su exnovio, quien la insultó y grabó la conversación, que luego llegó a oídos de su agresor.

En otro mensaje, tres semanas después del ataque, el 13 de octubre de 2019, Antonia se despidió antes de suicidarse.