El congreso, dominado principalmente por los republicanos, confirmó este lunes como nueva jueza de la Corte Suprema a Amy Coney Barrett, quien fue postulada para el cargo por el presidente Donald Trump.

Aunque varios parlamentarios se opusieron a la elección al considerar que no se debía nombrar a nadie en vísperas de los comicios presidenciales, el senado ratificó a la magistrada con 52 votos a favor y 48 en contra.

“Es un día trascendental para Estados Unidos, para la constitución estadounidense y para un estado de derecho justo e imparcial”, manifestó Trump en una conferencia de prensa en la Casa Blanca.

La magistrada participará en su primera audiencia el próximo 2 de noviembre, un día antes de las elecciones presidenciales. Por lo tanto, podrá actuar teóricamente en caso de que se examinen posibles apelaciones en contra de los resultados de las votaciones.

Barrett, católica ferviente y madre de siete hijos (dos de ellos adoptados en Haití), es considerada en Estados Unidos como la antítesis de Ginsburg, sobre todo en los temas relacionados con el aborto.

Con la confirmación de Coney Barrett como nueva jueza de la Corte Suprema, la configuración del máximo tribunal quedó conformada de la siguiente manera: 3 magistrados progresistas y 6 conservadores.