“Hubo un esfuerzo significativo para usar un programa de terceros para incrustar código dentro de los sistemas del gobierno de Estados Unidos“, dijo Pompeo al programa televisivo The Mark Levin Show.

“Creo que ahora podemos decir que es bastante claro que fueron los rusos los que participaron en esta actividad”, aseveró.

Pompeo había deslizado la posible implicación de Moscú el lunes, cuando dijo que el gobierno ruso había realizado repetidos intentos por violar las redes del gobierno estadounidense.

El presidente electo, Joe Biden, expresó de su lado una “gran preocupación” por la infiltración informática, mientras el senador republicano Mitt Romney también culpó a Rusia y criticó lo que calificó de “silencio inexcusable” de la Casa Blanca al respecto.

El ciberataque fue, según Romney, como si “bombarderos rusos hubieran estado volando repetidamente sin ser detectados sobre todo nuestro país“.

Otros países también habrían padecido ciberataque como el de Estados Unidos

Microsoft afirmó el jueves que había notificado a más de 40 clientes afectados por estos programas malignos que, según los expertos en seguridad, dieron a los atacantes un acceso sin restricciones a sus redes.

Alrededor del 80 % de los afectados están localizados en Estados Unidos, afirmó el presidente de Microsoft, Brad Smith, en una publicación de blog, en la que también habló de ataques en México, España, Bélgica, Reino Unido, Canadá, Israel y Emiratos Árabes Unidos.

John Dickson, de la firma de seguridad Denim Group, dijo que varias compañías del sector privado que podrían ser vulnerables luchan ahora para reforzar su seguridad, hasta el punto de considerar incluso reconstruir sus servidores y otros equipos. “Todo el mundo está realizando ahora evaluación de daños porque esto es enorme“, aseguró Dickson.

“Es un duro golpe para la confianza tanto en el gobierno como en la infraestructura crítica”, sostuvo.

La amenaza procede de un ataque de largo recorrido que, según se cree, inyectó programas nocivos en las redes de computadores que usaban un software para la gestión de empresas creado por la compañía de tecnología basada en Texas SolarWinds, y tendría el sello de un ataque nacional.

James Lewis, vicepresidente del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, dijo que el ciberataque podría acabar siendo el peor sufrido en Estados Unidos, por encima del que afectó a los registros de personal del gobierno en 2014, y que se sospechó entonces como una infiltración china.

“La escala es abrumadora. No sabemos lo que se han llevado, esa es una de las tareas para los forenses”, destacó Lewis. “Tampoco sabemos qué dejaron. La práctica normal es dejar algo atrás para poder volver a entrar en un futuro”, comentó.

La Agencia de Seguridad Nacional pidió una mayor vigilancia para prevenir el acceso no autorizado a los sistemas clave militares y civiles. Para los analistas, estos ciberataques suponen amenazas a la seguridad nacional debido a la infiltración en importantes sistemas de gobierno, lo que puede generar riesgos también para el control de sistemas de infraestructuras clave como las redes de energía eléctrica y hasta aquellos relacionados con los sistemas de armamento nuclear.