La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) dijo que la llamada de un ciudadano el viernes pasado permitió arrestar a la mujer en Oakfield, un pequeño pueblo de menos de mil habitantes en el estado de Maine, cerca del límite con Canadá.

Ahora, la mujer enfrenta cargos por inmigración irregular como resultado de la delación, un fenómeno creciente en ese país después de que el presidente Donald Trump hiciera de la lucha contra la inmigración clandestina una de sus prioridades.

De hecho, Trump lanzó el 14 de julio una gran operación con el objetivo de arrestar a unos 2.000 inmigrantes indocumentados en una docena de ciudades, pero no se han divulgado cifras oficiales finales.

“Estamos viendo un aumento en las aprensiones en comparación con este periodo el año pasado. Ese aumento se debe, en parte, al apoyo que estamos recibiendo del público”, dijo el jefe de la patrulla fronteriza de Maine, Jason Owens, citado en un comunicado.

“En este caso particular [el de la colombiana], alguien de la comunidad llamó después de reconocer comportamientos y circunstancias sospechosas”, señaló.

La mujer, cuyo nombre y edad no fueron proporcionados, había ingresado a Estados Unidos en 1999 con una visa de turista.

Al no poder presentar documentos de inmigración válidos que le permitieran permanecer en Estados Unidos, fue transportada a la localidad de Houlton, a unos 30 km de Oakfield, donde ingresó en un proceso de deportación.

La mujer quedará bajo custodia del Servicio de Inmigración de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), dijo el CBP.

Unos 10,5 millones de inmigrantes se encontraban en 2017 en situación ilegal en Estados Unidos, la mayoría latinoamericanos y casi dos tercios con permanencias en el país de más de 10 años, según el Centro de Investigación Pew.