Todas las demandas son por las supuestas graves enfermedades que provoca el glifosato, entre ellas, cáncer.

Hasta ahora, Bayer ha sufrido tres condenas para indemnizar a querellantes en California (oeste de Estados Unidos) enfermos de cáncer.

Los montos que debe pagar Bayer fueron fuertemente reducidos por un juez en segundo examen, pasando de 289 a 78 millones de dólares, de 80 a 25 millones y de más de 2.000 millones a 69,3 millones.

Pero Bayer piensa apelar y cuestiona el principio mismo de su responsabilidad, insistiendo desde hace meses en que ningún regulador en el mundo confirmó la peligrosidad del glifosato desde su introducción en el mercado a mediados de los años 1970.

El inventor alemán de la aspirina hizo el año pasado la apuesta más grande su historia al adquirir a Monsanto por 63.000 millones de dólares, esperando un creciente recurso a la química para alimentar un planeta cada vez más poblado y perturbado por el calentamiento climático.

Pero el grupo tiene que enfrentar la controvertida reputación de la empresa estadounidense, tanto en los organismos genéticamente modificados (OGM) como con los pesticidas, objeto de diferentes demandas judiciales y debate político en muchos países.