Wauters, una belga de 51 años, fue sentenciada por haber participado de una cesárea en estado de embriaguez tras la cual la paciente falleció, por lo que tampoco podrá volver a ejercer.

En septiembre de 2014, Wauters había realizado una epidural a Xyntia Hawke una británica de 28 años, pero durante el parto aparecieron complicaciones que requirieron una cesárea de emergencia. 

Según los investigadores, la doctora intubó la vía digestiva en lugar de la respiratoria, sin darse cuenta. “Fue una carnicería”, dijo el fiscal del caso.

Hawke murió debido a las secuelas provocadas por la falta de oxígeno, pero su bebé sobrevivió. 

Testigos afirmaron que la doctora “trabajó ebria y olía a alcohol”. La policía encontró en su casa unas 10 botellas de vodka.

La anestesista admitió durante la investigación que había empezado su día bebiendo vodka con agua, “como todos los días”.

Helga Wauters también fue condenada a entregar cerca de 1,4 millones de euros (más de 6.000 millones de pesos) de indemnización al hijo de la víctima y a su familia.