Al igual que el mandatario brasileño, Renan afirmó que está tomando hidroxicloroquina para superar el coronavirus, aunque la efectividad y seguridad de este fármaco no ha sido comprobada todavía.

Jair Bolsonaro, uno de los gobernantes más escépticos sobre la gravedad del virus en el mundo, no se ha manifestado sobre el diagnóstico positivo de su hijo, quien por el momento no ha mostrado síntomas graves.

Además de Renan, el propio Bolsonaro y la primera dama brasileña, Michelle de Paula Firmo, tuvieron el virus. Incluso, la abuela de Firmo falleció este miércoles debido a la enfermedad infecciosa.

Cinco meses después de la confirmación del primer caso, a finales de febrero, la propagación del coronavirus todavía no da señales de estabilización en el gigante sudamericano, que prosigue con su acelerado proceso de desescalada.

Brasil, el segundo país del mundo más afectado por la emergencia sanitaria, por detrás de Estados Unidos, suma cerca de 106.000 muertes asociadas al COVID-19 y 3,2 millones de contagios confirmados.

Pese a estas cifras, casi la mitad de los brasileños cree que el presidente no tiene ninguna responsabilidad por los más de 100.000 decesos provocados por la pandemia, según los resultados de una encuesta realizada por el diario Folha.