Joe Biden nombró a un experimentado asesor demócrata como jefe de su futuro gabinete, su primera elección pública para su equipo en la Casa Blanca.

Se trata de Ron Klain, de 59 años, que fue su jefe de gabinete cuando Biden ocupó la vicepresidencia de EE.UU., y reconoció que ambos tienen un arduo camino por delante en la lucha contra la pandemia del coronavirus y en cicatrizar las heridas de un país profundamente dividido.

Su profunda y amplia experiencia y su capacidad para trabajar con personas de todo el espectro político es precisamente lo que necesito en un jefe de gabinete de la Casa Blanca mientras enfrentamos este momento de crisis y unimos nuevamente a nuestro país”, dijo Biden sobre Klain.

Ron ha sido indispensable para mí durante los muchos años que hemos trabajado juntos“, agregó Biden, en un comunicado.

En el mismo comunicado lanzado por el equipo de transición del presidente electo, Klain aseguró que era “el honor de toda una vida” ser nombrado como jefe de gabinete de Biden.

Espero ayudarlo a él y a la vicepresidenta electa a formar un talentoso y diverso equipo para trabajar en la Casa Blanca, mientras abordamos su ambiciosa agenda de cambio, y buscamos sanar las divisiones de nuestro país”, dijo Klain.

La elección de Klain recibió grandes elogios de los demócratas. La senadora demócrata Elizabeth Warren aseguró que Klain era una “gran elección” para el cargo de jefe de gabinete porque “entiende la magnitud de la crisis económica y sanitaria y tiene la experiencia para liderar esta nueva administración en el proceso”.

11 de noviembre sin unidad

Después de que el sábado los principales medios de comunicación anunciaran su victoria en las elecciones presidenciales, Biden se ha dirigido a la nación, ha creado un grupo de trabajo sobre el coronavirus, ha hablado con líderes mundiales, incluidos algunos de los principales aliados de Donald Trump, y comenzado a revisar los posibles miembros de su gabinete.

El miércoles, luego de las elecciones en EE.UU., recibió las felicitaciones telefónicas de los primeros ministros australiano, Scott Morrison, y japonés, Yoshihide Suga, así como del presidente surcoreano, Moon Jae-in.

Trump, que aborrece a los “perdedores”, se niega a admitir la derrota y ha lanzado una batalla legal con la esperanza de anular el resultado de las elecciones, una maniobra tachada de “embarazosa” por Biden el martes.

Siguiendo la línea que marca el presidente de no reconocer la victoria de Biden, una responsable clave de la administración Trump impide el financiamiento y la cooperación al equipo de transición.

El anuncio del jefe del futuro gabinete de la Casa Blanca fue hecho al final de una jornada marcada por las conmemoraciones del 11 de noviembre que Biden y Trump hicieron por separado, en contraste con la unidad que caracteriza la celebración del Día del Veterano.

Trump visitó el Cementerio Nacional de Arlington, cerca de Washington, donde hizo una ofrenda floral en la Tumba del Soldado Desconocido, mientras que Biden asistió a una ceremonia en el Monumento a la Guerra de Corea en Filadelfia.

Como suele ser habitual desde el día de las elecciones, Trump comenzó su jornada en su canal de comunicación favorito, Twitter, para seguir haciendo acusaciones de fraude electoral sin ninguna prueba concreta.

Trump mantiene hasta ahora el apoyo de las principales voces del Partido Republicano, que abogan por que se expriman todos los recursos legales antes de admitir la derrota. Pero algunos republicanos están empezando a pedirle al mandatario que reconozca la victoria de Biden.