El barco, de 24 metros de eslora, está equipado con una barrera curvada para atrapar desechos flotantes arrastrados por el agua. Así recoge la basura en la desembocadura de ese caudal antes de que pueda llegar al mar.

La basura, sobre todo plásticos, es conducida hacia una rampa y, de ahí, pasa a una cinta transportadora que la lleva hasta unos contenedores.

El ‘Interceptor’, que funciona con energía solar y es completamente autónomo, puede recolectar hasta 50 toneladas de basura diarias, según sus creadores, la oenegé holandesa The Ocean Cleanup.

Los datos que motivaron a esta organización a plantear esta solución son impresionantes y los ofrece otra ONG estadounidense, Ocean Conservancy: cada año se tiran al océano unos ocho millones de toneladas de plástico, desde pajitas (pitillos) hasta envases y otros desechos.

Esa basura amenaza a las especies marinas y contamina multitud de lugares antaño vírgenes. El problema es particularmente grave en el sureste asiático, y frente a esta marea de plástico, The Ocean Cleanup puso a punto en octubre pasado el ‘Interceptor’ en el contaminado río Klang, que atraviesa la capital malasia, Kuala Lumpur, antes de llegar al mar por el estrecho de Malacca.

La asociación Ocean Cleanup colabora con la compañía local Landasan Lumayan, que se encarga de la limpieza de los cursos de agua desde 2016 y que ahora, por fin, empieza a ver los frutos de su esfuerzo.

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“El río Klang era como un vertedero flotante”, explica Azmen Nordin, director ejecutivo de la empresa malasia. “Los barcos no podían ni pasar, de tanto plástico que había”.

“Ahora, se puede comprobar que el río ya no lleva desechos flotantes”, señala, mientras que el ‘Interceptor’, instalado cerca de una mezquita de la ciudad de Klang, se encarga de atrapar la basura.

Ambicioso despliegue

La oenegé holandesa espera que su proyecto tenga un impacto importante, pues calcula que el 80% de los residuos plásticos que llegan a los océanos lo hacen por los ríos.

Las aguas del río Klang transportan más de 15.000 toneladas de plástico hasta el mar cada año, según un mapa de la página web de la organización. Este río es uno de los 50 mayores responsables de la contaminación marina en el planeta.

The Ocean Cleanup tiene el objetivo de equipar un millar de ríos, los más contaminados del mundo. “Sabemos que este objetivo […] es ambicioso, pero es necesario”, indica Joost Dubois, un portavoz de la oenegé, que espera poder solucionar en cinco años gran parte del problema de la contaminación por plástico en los mares.

La tarea, sin embargo, es titánica. La oenegé ha construido, de momento, cuatro barcos y cada uno de ellos ha costado 700.000 euros. El precio, no obstante, debería disminuir.

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Se desplegó una de estas naves en Malasia, otra en Yakarta (Indonesia) y otras dos serán amarradas en Vietnam y en República Dominicana.

Tailandia firmó para instalar una en la costa de la capital, Bangkok, y la oenegé está en plena negociación con Los Ángeles.

En Malasia, junto a la embarcación, se instalaron siete barreras para filtrar las aguas del río Klang a lo largo de 120 km.

Los detritos que se recuperan se vierten en vertederos, aunque ya se están tomando medidas para poder seleccionar los desechos reciclables.

Una serie de medidas que no funcionarán si la gente no asume su parte de responsabilidad y deja de tirar plásticos de forma tan abundante, insiste Azmen Nordin.

“Algunos no entienden el impacto que puede tener el hecho de tirar la basura. Tiran el plástico por la calle, y este acaba en los ríos”, recuerda, insistiendo en que hace falta un “cambio de comportamiento”.