Se estima que en la cuenta había entre 5,1 y 25,2 millones de dólares: “Ya no tenemos una relación depositaria con él [Donald Trump]”, dijo un escueto comunicado de la entidad bancaria citado por el portal The Hill.

El Banks United se suma a una serie de entidades que han decidido cortar relaciones comerciales con el expresidente y sus empresas, luego de los incidentes de la toma violenta del Capitolio de Washington, arengados por Trump todavía siendo presidente y de lo cual fue señalado por Mitch McConnell, líder del partido republicano.

The Hill recoge que otro banco del estado de Florida, donde el expresidente Trump fijó su residencia, estaría contemplando cerrarle la cuenta; se trata del Professional Bank, que ya anunció su decisión de romper lazos con Trump y sus empresas, con otros millones de dólares de por medio.

Vale recordar que otras entidades que decidieron ‘partir cobijas’ con Donald Trump inmediatamente después de los desmanes en el Capitolio, como el Deutsche Bank y el Signature Bank; este último hizo público su rechazo a las acciones violentas del 6 de enero y adoptó una postura fuerte ante Trump (con solicitud de renuncia incluida) y sus aliados en el Congreso, dice el medio.

La dirigente de la filial neoyorquina del banco Deutsche, Christiana Riley, ya había condenado severamente los incidentes en la red profesional LinkedIn la semana pasada, denunciando “un día sombrío para Estados Unidos y (su) democracia”, destacó la agencia AFP.

“La violencia no tiene lugar en nuestra sociedad y las escenas que ocurrieron (el miércoles) son una vergüenza para toda la nación”, dijo Riley, que también expresó que las cuentas de Trump en esa entidad suman 300 millones de dólares.

Otras entidades comerciales que le dan la espalda a Donald Trump

La ciudad de Nueva York pretende rescindir sus contratos con la Trump Organization del expresidente de Estados Unidos, que incluyen la gestión de algunas atracciones del Central Park y de un campo de golf en el Bronx, anunció el alcalde Bill de Blasio.

“La ciudad de Nueva York no hace negocios con insurrectos. Estamos tomando medidas para rescindir los acuerdos” que confiaban al grupo propiedad de Donald Trump la explotación de un carrusel y dos pistas de hielo en el Central Park, así como un club de golf en el distrito del Bronx, adelantó De Blasio en su cuenta de la red Twitter.

Consultado en la cadena MSNBC, el alcalde explicó que los juristas municipales habían concluido que la ciudad está en su derecho de interrumpir estos acuerdos, que suman más de 17 millones de dólares: “Si una empresa o la dirección de una empresa participa en actividades criminales, tenemos el derecho de terminar el contrato”, explicó.

“Incitar a la insurrección contra el gobierno de Estados Unidos es claramente una actividad criminal”, añadió el alcalde.

En los años 80, mientras Donald Trump, por entonces un simple hombre de negocios neoyorquino, se encontraba en plena ascensión, su compañía asumió la gestión de dos pistas de patinaje de Central Park: la Wollman Rink, la más turística, situada al sur del parque y que permaneció cerrada durante varios años por obras al comienzo de esa década, y la Lasker Rink, ubicada más al norte y construida en 1966.

Donald Trump estaba muy orgulloso de estas instalaciones y las citaba regularmente como pruebas de su talento como empresario inmobiliario.

La marca Trump está en peligro

¿Pueden estos reveses poner en peligro la Organización Trump cuando la pandemia de COVID-19 ya ha afectado gravemente a sus hoteles? Es difícil saber, ya que los negocios de Trump son opacos.

Como el grupo no cotiza en bolsa, las cuentas no se hacen públicas. Según la revista Forbes, el imperio Trump generó casi 2.000 millones de dólares en ingresos entre 2017 y 2019, principalmente de campos de golf, complejos turísticos exclusivos y clubes privados, regalías por licencias y compras. También de bienes raíces comerciales en Nueva York y San Francisco.

La agencia AFP consultó a la Organización Trump sobre el impacto económico y los eventos violentos en el Congreso, pero no obtuvo respuesta.

La única certeza es que el grupo tiene una deuda de unos 400 millones de dólares.

“Es un porcentaje ínfimo de mi patrimonio neto”, aseguró sin embargo Donald Trump en octubre pasado, según el diario The Washington Post.

La revista Forbes estimó el viernes su fortuna en 2.500 millones, contra 3.700 millones a fines de 2016, antes de su llegada a la Casa Blanca.

A pesar de sus reveses, el expresidente puede contar con seguidores incondicionales.

“Siempre habrá un grupo de personas que apoyará a Donald Trump sin importar lo que diga, sin importar lo que haga”, dice Capri Cafaro, profesor de la American University.

Su futuro también depende del lugar que ocupe el multimillonario en los medios de comunicación de aquí en adelante, sostiene.

“Trump no ha sido presidente del establishment (establecimiento) y no será un expresidente del establishment”, añadió Capri Cafaro.

Una de las opciones para promover la marca Trump es también jugar la carta de Ivanka, la hija del expresidente, sobre todo porque ha tenido cuidado de mantenerse alejada de los últimos escándalos.

Su marca está “intacta”, nota incluso Melissa Aronczyk, académica de comunicaciones en la Universidad de Rutgers, en Nueva Jersey.

Pero el renacimiento financiero de la marca Trump podría implicar la creación de un nuevo medio, dice Michael D’Antonio, autor de biografías sobre el multimillonario.

Así, se imagina a Donald Trump como un “evangelista político” en su propio canal de televisión, al que se podría acceder mediante una suscripción a 4,99 o 9,99 dólares al mes, y que se emitiría desde Florida.

Así reportó CNN la noticia de que el Deutsche Bank cerraba sus negocios con Trump: