A Donald Trump definitivamente le salió muy caro el video que subió agitando las marchas y manifestaciones que terminaron en disturbios al interior del Capitolio de Estados Unidos. Además del juicio político que con cada hora que pasa toma más fuerza, el sector privado también decidió castigarlo rompiendo relaciones comerciales con él.
Deutsche Bank dejó claro que el único vínculo que quiere tener con Trump corresponde a la deuda del mandatario saliente por 340 millones de dólares.
Según The Guardian, este banco alemán era la entidad financiera más importante en la historia crediticia de Trump. La deuda deberá ser asumida por The Trump Organization, que tiene como líderes a los dos hijos mayores del republicano.
Signature Bank también le dio la espalda a Trump, suspendiendo permanentemente las cuentas del magnate.
MarketWatch confirmó que la mencionada entidad financiera, clave para el financiamiento del campo de golf de Trump en la florida, ya no quiere tener que ver más con él.
En este momento, para asegurar la transición pacífica del poder, creemos que la acción apropiada sería la renuncia del presidente de los Estados Unidos, lo que redunda en el mejor interés de nuestra nación y del pueblo estadounidense ”, señaló en su sitio web.
Y no hay que dejar de lado que redes sociales como Facebook y Twitter resolvieron restringir las cuentas del presidente saliente, lo que ha generado variopintas discusiones en todo el mundo.
Amazon también ha estado en las confrontaciones, especialmente cuando decidió ponerle fin a Parler, red social usada por seguidores de la extrema derecha internacional.
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
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