Pasaron juntos sus últimos momentos tomados de la mano”, dijo a CNN uno de los hijos de la pareja.

Tim Tarpley explicó a esa cadena que su madre, de 80 años, fue internada en el hospital Metodista Harris Health de Texas el pasado 9 de junio, luego de estar varios días enferma.

2 días después, el padre de Tim, de 79 años, también fue hospitalizado en ese centro médico luego de que se confirmó que tanto su esposa como él tenían coronavirus, indica el mismo medio.

Tim Tarpley, de 52 años, relató que durante los primeros días en el hospital, su padre se veía bien y que incluso las enfermeras lo llevaban a la unidad donde estaba su mamá, para que pasaran tiempos juntos, detalla CNN.

Sin embargo, la condición de Betty empeoró días después, tanto que ella entendió que era muy difícil recuperarse por lo que llamó a sus 2 hijos para decirles que “estaba lista para irse”, contó a esa cadena el hijo de los Tarpley.

Curtis se encontraba estable, sin embargo, los niveles de oxígeno se desplomaron cuando se enteró de que su amada estaba “preparada” para morir

“Realmente siento que a él le gustaba luchar porque se suponía que debía hacerlo, pero una vez se enteró que mi mamá no iba a lograrlo, decayó. Creo que luchó porque pensó que lo necesitábamos, pero también estaba cansado y sufriendo”, añadió Tim sobre su papá.

Aunque durante todo el tiempo de hospitalización Betty y Curtis se vieron por algunos momentos, cuando la anciana empeoró no habían vuelto a estar juntos, por lo que una enfermera del Harris Health entendió que en el lecho de su muerte, “lo correcto era unirlos”.

“Sinceramente, creo que estaban tan incapacitados que todo lo que podían hacer era hablar con sus almas o algo así, un lenguaje especial no hablado. Obviamente se conocían lo suficientemente bien como para poder comunicarse sin palabras”, finalizó Tim Tarpley en su diálogo con CNN.

La pandemia del coronavirus ha azotado con todo a Estados Unidos y este no es el primer caso donde una pareja de ancianos muere con minutos de diferencia o el mismo día por complicaciones relacionadas al COVID-19.

En abril se conoció la historia de Stuart Baker y su esposa Adrian y en mayo la de William y Patricia Olwig: todos fallecieron por culpa del virus.