Mientras transcurría la práctica, se escuchaban gritos dirigidos a los futbolistas por megáfono que decían “¡No laven la imagen de Israel! ¡Como dijo Maradona, la pelota no se mancha!”, relata Clarín.

A las afueras del entrenamiento se encontraba el grupo de personas que sostenían banderas palestinas y mostraban camisetas de la Selección Argentina manchadas de pintura rojo sangre. Citados por el medio, los manifestantes aseguraron que no se trataba de una amenaza de muerte, sino de un símbolo de protesta por el supuesto apoyo que la selección de Lionel Messi le estaría dando a la “ocupación israelí”.

Cuenta Clarín que “los jugadores se miraron sorprendidos entre ellos. Pero no comentaron nada. Siguieron concentrados en sus ejercicios. El megáfono empezó a nombrar uno por uno los nombres de las estrellas argentinas, con Messi a la cabeza” con el pedido de que no viajaran a Jerusalén.

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El técnico Jorge Sampaoli se había mostrado desde antes en desacuerdo con la realización del partido, ya que le implicaba a Argentina interrumpir su preparación al Mundial por el viaje hasta Israel, por participar en actividades como visitar el Muro de los Lamentos, que le quitaban al equipo minutos de descanso o entrenamiento a una semana del inicio del campeonato, como destaca Infobae.

Con la inquietud por la situación política y de seguridad, los jugadores expresaron a la dirigencia de la AFA, lo que derivó en la cancelación del juego. El jugador Gonzálo Higuaín, en diálogo con ESPN, lo confirmó:

Agrega Infobae que ahora queda por resolverse el tema económico del amistoso, ya que por disputarlo Argentina recibiría 2 millones de dólares, más gastos.

Esta noticia se da muy pocas horas después de que la Albiceleste también canceló su visita al papa Francisco, al parecer por fallas en la comunicación entre el Vaticano y la nunciatura en Buenos Aires.