Formas imposibles, tejidos naturales, tules interminables, colores tierra, amplias gamas de azules, abundancia de negro, contornos marcados por materiales elásticos, plateados, telas superpuestas y sombreros de todos los tamaños y estilos.

La treintena de concursantes en la competición celebrada en el hotel Raffles de Pekín, en la misma avenida que la emblemática Ciudad Prohibida, dejaron atrás los cortes clásicos y mostraron al público y al jurado sus creaciones más radicales.

Fue Yan Meiling, diseñadora de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Zhejiang (este del país), la que saboreó la victoria con su colección ‘Metamorfosis’, en honor al libro de Franz Kafka, un repertorio de prendas en un predominante tono negro que dibujaban figuras distorsionadas, evocando una sociedad distópica.

Para mí era la mejor colección, yo le puse la nota más alta”, dijo Gabriel Torres, jefe de diseño de la barcelonesa Escuela Superior Felicidad Duce (FDModa), y que lleva dos décadas participando como jurado en este concurso en China.

Torres alaba la apuesta de Yan, quien quiso expresar con su colección la alienación humana, un mensaje de denuncia al que también recurrió el único europeo premiado, el italiano Tiziano Guardini (tercer galardón), con la muestra ‘Critical Design’ (Diseño Crítico), con la que pidió vivir en armonía con la naturaleza.

Falta cambiar un poco la percepción por parte de los occidentales, en China siempre han sido los productores y ahora están empezando a ser los creadores”, arguye Torres.

Para convencer de ello, China celebrará un año más su Semana de la Moda, una congregación de jóvenes y viejos talentos de dentro y fuera del país que mostrarán sus diseños en varios enclaves de Pekín hasta el próximo 31 de marzo.