“Cuando era un niño muy pequeño, recuerdo que mi padre me hacía repartir porros entre los invitados a sus fiestas”, se lee en un pasaje de ‘Long Way Home’, citado por El País de España.

Sin embargo, las revelaciones personales que hace Cameron en su libro son mucho más profundas y desgarradoras. 

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El hombre de 40 años, que pasó 7 años en la cárcel por tráfico de drogas y casi uno de ellos en aislamiento, también cuenta que a los 13 años ya fumaba marihuana, a los 15 olía cocaína, a los 17 probó las metanfetaminas,dos años después la cocaína líquida (que llegó hasta a inyectarse en el cuello) y a los 26 la heroína, como se le ve asentir en una entrevista que otorgó a ABC News.

Sin culpar a nadie, pues reconoce que muchos jóvenes han florecido en ambientes más peligrosos que el suyo, Cameron reconoce en su texto que es “extraño crecer viendo a tu padre y a tu abuelo como gigantes proyectados en pantallas y vallas publicitarias […] ¿Cómo compites con Kirk Douglas? ¿Cómo vives a la sombra de Michael Douglas?”, cita nuevamente El País.

El tiempo en la cárcel también tiene su capítulo en ‘Long Way Home’, especialmente el tema del aislamiento, que Douglas describe como “estar en una caja”, en donde hasta poder escribir es un desafío.

“Normalmente, cuando estás con todo el mundo tienes un lápiz y un cuaderno. Pero cuando estás en la caja recibes un pequeño lápiz para escribir mientras estás en aislamiento. Sacarle punta es un ejercicio de persistencia y paciencia. Necesitas la atención de un guarda y hay unos más queridos que otros. Tal vez te lo devuelvan en una hora con punta, tal vez en un día. Lo que estaba tratando de hacer allí era reunir tantos recuerdos como pude, desde lo más atrás que podía recordar”, se lee en otra parte del libro, según publica Rolling Stone.

Cameron incluye varias páginas para describir su relación con su familia, con la que tuvo muchos altibajos debido a su adicción a las drogas, pero con quien ahora está más cerca que nunca y de quienes recibe todo el apoyo para mantenerse en libertad y en condiciones óptimas para cuidar de su hija. 

“Para cuando mi hija esté lo suficientemente grande para saber por lo que pasó su padre, me gustaría estar en un lugar en el que ella se pueda sentir orgullosa”, cita la revista.