Por: El Colombiano

El Colombiano es un grupo editorial multiplataforma con más de 110 años de existencia. Nació en la ciudad de Medellín en Antioquia. Fundado el 6 de febrero de 1912 por Francisco de Paula Pérez, se ha especializado en la investigación y generación de contenidos periodísticos para diferentes plataformas en las que provee a las a...

Este artículo fue curado por pulzo   Feb 12, 2026 - 3:08 pm
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La adaptación televisiva de Como agua para chocolate, inspirada en la reconocida novela homónima de Laura Esquivel, ha sabido cautivar a la audiencia por distintas razones, entre ellas la auténtica representación de la gastronomía mexicana y una atmósfera colmada de realismo mágico y emociones intensas. La serie no solo resalta por la riqueza visual que ofrece una fotografía cuidadosamente elaborada, sino también por la profundidad narrativa con la que se exploran temas como el amor prohibido, los traumas familiares y la búsqueda de libertad en un contexto histórico marcado por la Revolución Mexicana, que abarca aproximadamente de 1910 a 1920. Según datos de El Colombiano, la primera temporada constó de seis capítulos y alcanzó posiciones destacadas en cuanto a visualizaciones dentro de HBO Max en Latinoamérica, consolidándose como uno de los contenidos preferidos por el público el año anterior.

Un elemento esencial de la producción es la meticulosa caracterización de los personajes y la manera en la que las tradiciones culinarias actúan como catalizadoras emocionales. La trama, situada en una época de grandes convulsiones sociales, muestra cómo la cocina –y en especial los platillos como moles y codornices en pétalos de rosa– se convierte en un puente entre los sentimientos de los personajes y sus entornos. De acuerdo con la historia, la protagonista, Tita, interpretada por Azul Guaita, deposita sus emociones en cada preparación gastronómica, logrando que quienes degustan sus platillos experimenten las mismas sensaciones que ella atraviesa al cocinar.

El complejo dilema de los protagonistas, Tita y Pedro, encarnado por Andrés Baida, radica en una pasión inquebrantable que desafía los mandatos familiares y sociales de la época. La figura de Mamá Elena, desempeñada con maestría por Irene Azuela, refuerza la estructura de opresión familiar y representa la tradición matriarcal y machista con gran intensidad. En declaraciones recogidas por El Colombiano, la propia Azuela destacó la evolución de los personajes desde una “cierta ingenuidad” en la primera temporada hasta la dimensión de seres humanos marcados por heridas y traumas para la segunda entrega.

La narrativa musical es otro aspecto que enriquece la serie. Uno de los temas centrales es Cucurrucucú Paloma, interpretado por la cantante guatemalteca Gaby Moreno, añadiendo capas de sensibilidad y fuerza a la ambientación de época. Irene Azuela subrayó la importancia de cómo la música tradicional logra insertarse con naturalidad en el relato, acentuando las emociones de los personajes y su contexto.

En los nuevos episodios, el arco argumental se reinicia solo días después del desenlace anterior. Tras enfrentar dolor y un aislamiento emocional, Tita encuentra en el Dr. Brown la posibilidad de una vida distinta, caracterizada por la calma y la ternura. Sin embargo, el retorno de Pedro reaviva los desafíos entre el amor y las restricciones impuestas por la familia y la sociedad. La producción no solo mantiene una línea estética y narrativa fiel al espíritu del libro, sino que profundiza en los conflictos internos de sus personajes, haciéndolos cada vez más complejos y reales para el espectador.

Para Irene Azuela, la cocina en esta serie representa un refugio cálido, símbolo de abrazo y consuelo, comprensión que ha resonado entre los espectadores según manifiestan en redes sociales. La actriz anticipó además que su personaje atravesará situaciones inesperadas que pondrán a prueba su visión rígida del mundo, permitiendo descubrir matices de una mujer que aún no conocía en sí misma.

¿Cuál es el significado del realismo mágico en Como agua para chocolate?

El realismo mágico es un recurso literario y audiovisual utilizado en la serie, donde los elementos mágicos forman parte de la vida cotidiana y se presentan como algo natural. En Como agua para chocolate, esto se evidencia en la manera en que los sentimientos de Tita se transmiten a quienes comen sus platos, haciendo que la magia y las emociones se fundan en la experiencia sensorial de los personajes y espectadores. Esta técnica narrativa, fielmente adaptada del libro, es fundamental para entender por qué la serie logra emocionar y conectar con la audiencia en un nivel profundo, convirtiendo las vivencias familiares y amorosas en relatos casi universales de deseo, dolor y esperanza.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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