“Rompí fuente el domingo a las 4 de la mañana. En la madrugada tuve las contracciones de parto, el doctor estaba fuera de la ciudad y el anestesiólogo de turno estaba a esa hora en área COVID“, contó.

“Todo para un cuadro de nervios mezclado con un poco de emoción, ansiedad, desesperación, dolor, angustias y la gran respuesta de que por mucho que planees, los verdaderos planes los hace Dios”, añadió.

Para fortuna de la nueva familia todo tuvo un final feliz: “Mi ginecólogo llegó, el anestesiólogo también e Isabella nació a las 9:59 de la mañana“.

Sin embargo, Maritza no dejó de reconocer que “han sido días demandantes y exigentes”, pero “porque cada mínimo de tu energía quieres utilizarlo en ese pequeño ser que acaba de nacer“.

“Es un proceso desafiante de acoplarte, de conocerla, de entender su mundo, de acomodar este para ella, pero el amor es tan grande que todo fluye”, añadió.

“Hemos pasado noches en vela y no porque Isabella llore desconsolada, sino porque tú la sientes tan frágil que estás revisando cada 5 minutos si está bien, si respira muy fuerte te asustas, si está muy quieta te asustas, si levanta el brazo también, no sabes cómo debes acostarla, cómo bañarla, cómo alzarla, cómo sacarle los gases… Pero lo que les puedo decir es que cada sacrificio vale mil veces más la pena… ¡Ese es el amor real!”, concluyó su relato.

La presentadora mostró a su recién nacida en Instagram: