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El bienestar ciudadano se ve reflejado en acciones concretas, como las promovidas por el programa “Bogotá, mi Ciudad, mi Casa” y la Caja de la Vivienda Popular (CVP), enfocados en transformar los entornos y las viviendas de los habitantes con menos recursos en la capital. Recientemente, esta iniciativa llegó al barrio Mirador en la localidad de Ciudad Bolívar, donde familias vulnerables han recibido apoyos significativos que han cambiado su día a día, según la información publicada por el portal Bogotá.gov.co y la propia Caja de la Vivienda Popular.
La historia de Albeiro Vanegas Calderón es un claro ejemplo del impacto de dichos programas. Trabajador independiente de la construcción, Vanegas narra el antes y el después de la intervención en su casa: más allá de las mejoras físicas, como pisos recién instalados, pintura o un baño funcional, resalta el profundo efecto que estas obras han tenido en su núcleo familiar. En particular, la intervención fue fundamental para su madre, Anabeiba Calderón, una mujer mayor con movilidad reducida y sin pensión, cuya historia está marcada por la resiliencia frente a la adversidad.
Durante años, el primer piso de la vivienda de la familia Vanegas permaneció inconcluso, dificultando las condiciones de vida de la señora Anabeiba. La llegada del programa “Mi Casa Viva”, impulsado por la Caja de la Vivienda Popular, significó la inversión de seis millones de pesos en materiales –entregados gracias a un convenio con la empresa Easy– permitiendo adecuar los espacios más necesarios de la vivienda. Este apoyo no solo mejoró la habitabilidad del inmueble, sino que también abrió nuevas oportunidades para la familia.
Además de las mejoras materiales, la familia Vanegas tomó una decisión estratégica: destinar el primer piso acondicionado para que la señora Anabeiba pudiera vivir con mayor comodidad y arrendar el segundo piso para obtener un ingreso adicional. Un recurso clave, dado que ella no cuenta con pensión y depende de la ayuda familiar, como lo señaló Albeiro Vanegas. El arriendo resultante de estas remodelaciones se convierte en una fuente esencial de autonomía y garantía de sustento para la señora Calderón, traduciéndose en tranquilidad y estabilidad para su vejez.
Así, “Mi Casa Viva” trasciende la simple entrega de materiales de construcción: representa una nueva oportunidad para concebir el hogar como un espacio de seguridad, dignidad y proyección a futuro. De acuerdo con publicaciones de la Caja de la Vivienda Popular, este tipo de intervenciones forman parte de una política de vivienda social orientada a generar condiciones dignas y ofrecer oportunidades de autonomía a familias que no cuentan con recursos suficientes.
¿Cómo pueden más familias de bajos recursos en Bogotá beneficiarse del programa “Mi Casa Viva”? El interés por este tipo de apoyos crece, especialmente entre quienes se enfrentan a dificultades económicas y carecen de acceso a una vivienda digna. El programa “Mi Casa Viva” –según enfatiza la Caja de la Vivienda Popular– no solo transforma espacios físicos: ofrece a hogares vulnerables la posibilidad de planificar su futuro y construir autonomía. Garantizar el acceso adecuado y difundir los requisitos e inscripciones a estos programas es un aspecto crucial para que más ciudadanos puedan aprovechar estos beneficios y así mejorar su calidad de vida.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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El Ministerio de Vivienda presentó un proyecto de decreto que busca frenar las alzas en el precio de las viviendas VIS. La idea del Gobierno es que quede en máximo 135 salarios mínimos y que desde el inicio del negocio se establezca el precio en pesos colombianos.
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