En un comunicado, la entidad recordó que en junio de 2019 se emitió una decisión en el mismo sentido y que quedó ratificada en las últimas horas luego de analizar y descartar los recursos de reposición y apelación que presentó Uber.

Por eso, este martes la SIC reiteró que la compañía de transporte continúa presentando fallas en sus protocolos de seguridad, y que en 2016 afectaron las cuentas de 57 millones de usuarios en el mundo, de los cuales 267.000 eran colombianos.

Por lo anterior, la Superintendencia recalcó que es necesario que Uber cumpla la orden para evitar otros incidentes de seguridad que afecten la seguridad de los datos de los colombianos.

Ese “incidente”, explicó Uber en 2016, permitió que se divulgara “información relacionada con las cuentas de arrendatarios y arrendadores” como nombres, correos electrónicos y números de celular en todo el mundo, aunque aseguró que no quedaron al descubierto “los historiales de viajes, números de tarjeta de crédito, de cuentas bancarias” o fechas importantes.

Como consecuencia de ello, la SIC le dio un plazo de cuatro meses a Uber para que cumpla lo ordenado y demuestre que “mejoró sus medidas de seguridad”.

Para eso “tendrá que presentar una certificación emitida por una entidad, nacional o extranjera, independiente, imparcial, profesional y especializada en temas de seguridad de la información”.

Ante esa petición, Uber afirmó que “la protección de la privacidad es fundamental” para la empresa y que “se implementaron diversas mejoras tecnológicas a la seguridad” de los sistemas desde el “incidente” de 2016. En su respuesta a la orden de la SIC, la compañía de transporte no se refirió a la certificación que le pidió, y añadió:

“También hubo cambios significativos en nuestra estructura corporativa para asegurar la transparencia respectiva frente a reguladores y usuarios en el futuro”.

La entidad le recordó a Uber que la seguridad no solo afecta a los titulares de las cuentas que se inscriben en su plataforma, sino que también termina perjudicando su reputación, buen nombre y la confianza que genera en el mercado de todos los países donde presta su servicio.

“Es necesario que los procesos de seguridad no se queden pactados en los documentos sino que sea implementados en la práctica”, puntualizó la autoridad colombiana.